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Pía Unión Cenáculo de María
El Amor de Cristo nos ha unido en el Corazón de nuestra Madre

ORACIONES

 ¡ Danos, Señor, santas vocaciones sacerdotales, religiosas y de almas consagradas. Señor: aumenta nuestro número!.
 
POR LAS VOCACIONES DEL INSTITUTO
SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS
1º de Octubre

 
RECEMOS  TODOS LOS   DIAS LA 
  
 
           
 
 



                                     PARA VOS,...QUE QUERÉS SABER QUÉ ES EL
"CENÁCULO DE MARÍA"


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Pbro. ROBERTO P. LODIGIANI

MI CONSAGRACION
 
 
 
 
 
 
 Ediciones LIBRERIA SURCO

NIHIL OBSTAT

GABRIEL AMILCAR GALETTI

Canónigo

IMPRIMATUR 

                                                                               ANTONIO JOSÉ PLAZA

                                                                                   Arzobispo de La Plata

     La Plata, 4 de Septiembre de 1957.

 
 
PROLOGO

 

   El presente libro responde a la necesidad de dotar a las almas que desean consagrarse al Corazón Inmaculado de María, de un instrumento que en su sencillez las conduzca eficazmente a dicho fin. No faltan libros de esta naturaleza, pero en este caso,-"Mi Consagración"- es consecuencia lógica del libro: "Vida de Consagración" y pone al alma frente a las principales verdades que han de constituir el "meollo" de su entrega. Como lo podrá comprobar el lector con su lectura, la Consagración a la luz de la entrega, abarca, desde el punto de mira que es el Corazón de María, el abandono y donación a Ella y por Ella a la Santísima Trinidad para vivir bajo la mirada del Padre, en unión intima con Jesús en una entrega completa al Espíritu Santo, bajo la protección de San José y así vivir entregado al Espíritu de la Iglesia haciendo carne el Evangelio, viviendo en el mundo como si no se fuera ya de él. Se vertebra y unifica de esta manera la vida interior que adquiere así vigor, fructifica en unión y semejanza con Cristo a través de María y crece en gracia interior en busca del grado a que Dios ha querido predestinarla desde toda la eternidad.

   Quiera el Corazón Inmaculado de María hacer que sean muchas las almas que respondiendo al pedido hecho a los pastorcitos de Ajustrel y por ellos al mundo, se consagren a su corazón y contribuya este librito a indicarles un camino de entrega y de vida para hacerlas en Nuestra Señora todas de Jesús. Será el mejor premio y el más preciado galardón.

REFLEXIONES SOBRE LA MISMA

   Ya que eres de aquellos que se han determinado a ser todos de Jesús en María, y por Jesús del Padre, quiero entregarte un pequeño Manual que puedas utilizar como medio de preparación para consagrarte totalmente y sin reserva y comenzar a vivir, si eres fiel a ella, esta vida que es toda de Dios. Grignion de Montfort pide a aquellos que quieren consagrarse a María, un mes de preparación para realizarla con provecho y fervor. Pero a ti, lector amigo, que andas ocupado en medio del tráfago del mundo y absorbido por mil ocupaciones, te ofrezco nueve días de preparación, como la Virgen y los Apóstoles se prepararon durante nueve días para entregarse totalmente a Dios, a fin de que medites los efectos de tu entrega y te decidas a vivirla en toda su plenitud.

   Lee estas primeras páginas el día antes de comenzar tu novena para la Consagración. Son unas reflexiones de preparación a ella y de introducción a su espíritu para que saques verdadero fruto de las meditaciones y de las lecturas y entres con ánimo preparado para recibir las luces que el Señor quiera darte y estar dispuesto a dar los pasos que creas que el Señor te pide. Para ello, las meditaciones están puestas como una conversación interior del alma, para dar más fuerza a las resoluciones y llevada suavemente a una entrega confiada, que Dios quiera con el tiempo hacer total; y las lecturas están sacadas de autores probados, para ilustrar con más autoridad la mente del futuro consagrado y se fortifiquen así sus principios, sus convicciones y su amor por el Señor.

Espíritu que entrarás a vivir

   Entrarás, al hacer tu Consagración, a vivir el espíritu de la "gran Familia de Dios" y es por eso que meditarás tus relaciones con cada uno de los miembros que la componen. El fin de la Consagración no será otro que la imitación cada vez más perfecta de Jesucristo y lograr por El la unión con el Padre y el Espíritu Santo.

   Emprende el camino sin dudas, sin vacilaciones y como veíamos en "Vida de Consagración",ten la seguridad de que si eres fiel en seguirlo, entonarás con verdadero gozo y alegría el "Magnificat" de gratitud a Dios por haberte llevado por este camino.

Quiénes están interesados en tu Consagración

   Recuerda al empezar tu novena los que están interesados en tu Consagración y por tanto en tu perfección, para que ello te anime a encender más tu fervor y a prepararte con más amor y buenas disposiciones.

   Está interesada "Tu Gran Familia" (Ver "Vida de Consagración"):Dios, tu Padre; Jesús, tu Hermano; el Espíritu Santo, tu Maestro interior;María, tu Madre; San José, tu protector; la Iglesia, las almas.

   Dios Padre que te dió su Hijo único; el Espíritu Santo, que constituyó todo tu ser en su templo; Jesús que dió su sangre y su vida para alcanzarte la perfección que el Padre tiene destinada para ti desde toda la eternidad y que no quiere que se pierda el fruto de su muerte, ya que murió para que los que viven no vivan para sí sino para El que murió y resucitó por ellos.

   Está interesada tu Madre, la Virgen,que te ha obtenido y obtiene tantas gracias para hacerte conforme a la imagen de su Hijo y ha obtenido para ti esta gracia de la Consagración, como un privilegio insigne de ser totalmente de Ella.

   Está interesado tu Ángel de la Guarda que ha tenido que desplegar siempre tanto celo para conducirte por el camino que lleva a la perfección y tenerte por compañero en la eternidad.

   Están interesados todos porque te aman y quieren tu bien y tu perfección.

   Están interesadas las almas del purgatorio que han de recibir mucho bien si te entregas y das todos tus bienes y tus indulgencias para ayudarlas.

   Está interesada la Iglesia a quien serás realmente útil si te entregas como hijo a su servicio para consolidar su reino y extender su influencia espiritual, pues si te santificas,la gracia se difundirá en las almas a través de ti; si dejas que el Corazón de Jesús te transforme, en el suyo, serás su imagen y El podrá pasar de nuevo por el mundo haciendo el bien en ti.

   Está en juego tu personalidad sobrenatural, tu grado de gloria, de paz, todo tu ser encauzado a un ideal de consagración e ideal de transformación.

   Y por fin,está interesada la gloria de Dios: "¡Cuántas almas nos mostrará Dios,-dice un autor (P.Lallement)-, a las cuales habría salvado por nuestro medio si hubiéramos sido perfectos instrumentos de su gloria! ¡A cuántas nos hará ver que habríamos ayudado a salvarse si hubiéramos sido santos! ¡Cuántas otras que han permanecido largo tiempo en el Purgatorio y que habrían sido libertadas por nuestra asistencia, si hubiéramos tenido mayores méritos ante Dios!

   ¿Quién podrá decir hasta donde se extendería el fruto de nuestras obras, si estuvieran animadas de una perfecta caridad? Las personas que ganamos para Dios, ganarán a otras y éstas a otras más, durante una larga serie de años. Si esto no se hace, es por culpa nuestra y tendremos que dar cuenta a Dios: pero somos tan ciegos que no comprendemos esto".

Nada de indecisiones

   Hay muchos que no se atreven ni a ser buenos ni a ser malos, no son ni tibios ni calientes,les falta valentía para ser malos y les falta valentía para ser"totalmente" buenos. Viven una vida mediocre y en su mediocridad son más bien un caudal de mal, un obstáculo al bien y una barrera siempre puesta ala iniciativa de aquellos que quieren ser de Dios. "Comparad la vida de uno y otro, -dice otro autor-, digo la vida entera, y no una parte de ella,encontraréis que el tibio habrá tenido que sufrir mucho más que el fervoroso.No hay más que aflicción y desgracia en sus caminos, dice el Rey Profeta,hablando de los pusilámines, que no se entregan generosamente a Dios. No conocen el camino de la paz.

   Ciertos cristianos de hoy tienen mucho de ficticio y poco de sólido, porque viven generalmente, si la palabra se puede emplear, en la superficie de la religión,en lo exterior de la misma, pero no en el ejercicio de las virtudes sólidas que identifican el alma con Cristo y la llevan a la profundidad interior y la hacen su imagen. Viven el gran problema del mundo de hoy y de siempre, pero agudizado más que nunca en estos momentos: el egoísmo. Y esto les hace preocuparse principalmente y casi exclusivamente de sí mismos y obrar en función de ello para terminar en sí mismos, por donde viene a cumplirse una vez más al pie de la letra las palabras de San Pablo: "todos buscan sus propios intereses y no los de Jesucristo".

   Pero en medio de todo esto, la aurora de una renovación espiritual, centrada profundamente en Cristo, marca el comienzo de una vida de solidaridad, con el olvido de los propios intereses y con la preocupación de las necesidades ajenas y de una entrega,o un deseo de ella, por Dios y por las almas.

   El cristiano de hoy debe vivir y participar de un ambiente mundano donde se ha perdido la noción del pecado, de la ofensa a Dios, de su temor, de sus castigos y de sufrir los riesgos de su justicia; donde la Iglesia no ejerce su influencia bienhechora y donde el espíritu que animaba cristianamente a la sociedad ha ido desapareciendo. Hay que crear un mundo nuevo, hay que hacer una nueva civilización cristiana.

   Cuando haya más conciencia de nuestra responsabilidad, más pronto apresuraremos la llegada de un mundo mejor y habremos "brillado como lumbreras del mundo en medio de una generación depravada y perversa". Sólo las almas que se entreguen decididamente a Dios, sin indecisiones, para vivir la vida de unión con El, salvarán al mundo.

   Eso no es sólo obra de sacerdotes y religiosos, sino también y me atrevería a decir casi principalmente de los laicos que deben cristianizar los ambientes donde actúan.Y esto lo confirma recientemente el Santo Padre en su alocución al Congreso Mundial  Laico, el 5 de Octubre de 1957, cuando dice:

   "Si la historia demuestra que, desde los orígenes de la Iglesia los laicos tenían participación en la actividad que el Sacerdote despliega al servicio de la Iglesia, es verdad que hoy más que nunca, deben prestar esta colaboración con tanto más fervor, "para la edificación del Cuerpo de Cristo", en todas las formas de apostolado,especialmente cuando se trata de hacer penetrar el espíritu cristiano en toda la vida familiar social, económica y política". Y sólo se consigue esto con una vida interior profunda, total, íntegra. A convencer a las almas que deben aportar su grano de arena a esta obra de gigantes va derecho este libro;pues si lo grande se hace a base de muchas cosas pequeñas, queremos sea nuestra obra una de esas cosas pequeñas que contribuyen a levantar el edificio. Cuantas más almas vivan en el mundo entregadas, consagradas, más pronto se cristianizará la familia, el medio del trabajo o social, etc., y esos pequeños pararrayos desparramados por todas partes, que serán los "consagrados", como instrumentos de Jesús en María, serán los grandes colaboradores de Dios para llevar nuevamente las almas a su reino. "Hoy como nunca, -se ha escrito-,recae sobre el corazón y la conciencia de la Iglesia el peso de la evangelización. Otras generaciones han tenido sus tareas concretas: la reafirmación confesional, la reorientación teológica, la reconstrucción eclesiástica. Hoy la exigencia es más radical y básica. La resurrección espiritual... Enfrentarse a una edad confusa y desorientada con la realidad de Cristo, y atacar su confusión con la palabra creadora de la Cruz y aplastar su desencanto con la gloria de la Resurrección, esa es la tarea urgente e ineludible.

   " ...No hay sitio... para una Iglesia que no arda con el fuego del Espíritu, que es el Señor Creador, ni tampoco hay valor alguno en la teología que no sea misionera. Si en la Iglesia palpita la vitalidad de una comunión activa en Cristo -y sin eso la Iglesia no tiene razón de existir, ni derecho a predicar y entonces sólo sería un obstáculo- y si la Iglesia puede afirmar:"No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí", entonces las oscuras fuerzas demoníacas de nuestro tiempo habrán encontrado su igual, y la pujanza de la vida será más vigorosa que el descenso de la muerte.

   Una Iglesia que conozca a su Dios y se sienta poseída por su Evangelio no puede sino propagaren sentido creativo la vida que ella ha encontrado. El cristiano que toma enserio su fe no puede menos que predicar el Evangelio... "(James S. Srwart:"La Propagación de la Fe").

¡Ingredere! ¡Entra!

   Entra pues en estos nueve días a empaparte de tu ideal, alma que estás dispuesta a entregarte;entra a sacar lo malo, para poner lo bueno y ser decididamente toda de Dios;entra con corazón humilde, con alma generosa, ofreciendo la tierra de tu alma para que Dios eche en ella la semilla de su gracia y crezca en ti, el árbol de vida que es María, para que dé el fruto de vida que es Jesús, ya que al término de esta novena vas a plantar en tu alma, por tu Consagración, ese árbol de vida para que dé su fruto, y pedirás que este árbol arraigue en ella profundamente para que estando enraizado en la tierra de tu alma, sea ella, (el alma), la que reciba en abundancia la savia de la gracia en vez de sacarla de ella y todo en ti sea Jesucristo.

   ¡Entra! ...¡Entra! ... El Reino de los Cielos padece violencia y es de los que lo arrebatan. Arrebátalo, que vida hay una sola y si equivocas, erras para siempre.

   ¡Entra! ...¡Entra! ... Sin vacilaciones, sin temores, vas hacia Dios, hacia Jesús, hacia María, hacia la donación total. Mira al Padre que te cobijará con su virtud,para que no tropiecen tus pies con las piedras del camino; mira al Hijo que se une a ti para que todo lo puedas; mira al Espíritu Santo que descenderá sobre ti para transformarte; mira a María, "mira a la estrella y en ti mismo experimentarás porque se dijo: y el nombre de la Virgen, era María"(San Bernardo). ¡Entra!, sumérgete en el espíritu de esta novena. Hacia el finte espera la donación de tí mismo, la consagración a Jesús en María. Dios que se quiere dar y busca un corazón donde apacentar. Dios, que dice San Pablo, que ama al que da con alegría. Prepárate para darte así, generosamente,alegremente, totalmente. ¡Entra!... y al fin de ella da tu corazón para que así sea.
 
 
 
 MADRE, pongo mi corazón en el tuyo, para que allí Cristo, como en una nueva Anunciación ...

(Palabras de la Consagración).

 
 
 COMO ME PREPARARE A HACERLA

   "¿...O cuál es el rey que, habiendo de hacer guerra contra otro rey, no considera despacio primero, si podrá con diez mil hombres hacer frente al que con veinte mil viene contra él? Y si no puede despacha una embajada, cuando está el otro todavía lejos y le pide la paz. Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo". (Lucas 14, 31-33).

INTRODUCCION

A LAS MEDITACIONES

   Mi"consagración", marca una etapa trascendental en mi vida espiritual yen mi existencia toda, porque comienza una nueva manera de ver las cosas y de enfocarlas. Todo lo que hasta ayer era mío pasará a ser de Dios en María y de dueño hasta hoy pasaré a ser administrador.

   Una nueva manera de ver, porque mi vida girará desde ahora a la luz de mi entrega y de su espíritu. De enfocarla, porque debe ir perdiendo su manera humana de mirarla para verla a la luz de Dios, de quien voy a ser totalmente por mi entrega.

   Toda etapa de importancia en nuestra vida requiere preparación, meditación, resolución y siendo ésta, (la de mi Consagración), de tal clase, es conveniente que me prepare debidamente, concienzudamente, para este gran paso en que quiero imitar al Maestro entregándose a su Madre, bajo San José, y en cuyo acto quiero centrar mi vida espiritual para alcanzar la imitación del mismo y lograr el desarrollo de mi personalidad.

Qué haré estos días

   Durante estos nueve días esperaré "el gran día" en que me entregaré y como los apóstoles en el Cenáculo, oraré, para que también sobre mí descienda el Paráclito y haga por la imitación y la gracia lo que hizo en María: Cristo -Jesús.

   1º Voy a meditar: lo que voy a hacer, a quien me voy a entregar, que es lo que voy a dar.

   Lo que voy a hacer: una entrega total de todo mi ser, con su haber y poseer, y un paso de suma trascendencia que dará un giro distinto a mi vida, y que me hará adquirir un estado nuevo: "el de Consagrado".

   A quién me voy a entregar: a la más hermosa de las Madres y al más bueno de los Padres, al mejor de los Hermanos y al más sabio de los Maestros. A la mejor guardadora de los tesoros de Cristo: la Iglesia, y al que es su imagen aquí en la tierra: el prójimo, de modo que si lo sirvo, sirvo en él al mismo Jesús. Y me pondré bajo la protección de San José.

   Lo que voy a dar: ¡Todo!, para no quedar con nada que yo mantenga como posesión mía y lograr luego con el perfeccionamiento el despego de ello y aún "mi yo" para que sea de Cristo y encauzado y transformado en El por la imitación de sus virtudes dar a mi personalidad su verdadero sentido.

   Lo que voy a renunciar: al espíritu del mundo, lo que ya hice por los votos del bautismo, renunciando a Satanás, a sus pompas y a sus obras.

   Lo que voy a vivir: El Santo Evangelio,la doctrina de Jesús, el camino que El enseñó, haciéndolo primero.

   Porque mi entrega no va a ser una simple fórmula que voy a recitar un día determinado pero que no va a ejercer ninguna influencia en mi vida o consistir simplemente en una recitación más o menos fervorosa o sentimental, sino que va a ser el comienzo de mi transformación, una realidad que voy a procurar vivir en mi vida toda y a cada instante y un compromiso que, aunque no sea bajo pecado, lo contraigo para siempre mientras no lo retracte especialmente. Por eso lo voy a contraer con toda seriedad.

Mi composición de lugar

   Nada mejor entonces que situarme para estar en ambiente propicio, que en el capítulo 1, versículo 26 y siguientes del Evangelio de San Lucas y de acuerdo a las enseñanzas del Texto Sagrado buscarla luz para mi entrega y para la imitación de nuestra Madre, en este acto centro de la historia, en la gracia que le mereció ser Madre del Redentor. Y veré también lo que dice San Pablo en su Epístola a los Hebreos de los sentimientos de Cristo en el instante de su concepción.

   Me situaré en el mismo estado de espíritu con que Ella esperaba al Señor.

   Nos enseñan los Santos Padres y la Iglesia que sus oraciones atrajeron y adelantaron la venida del Mesías. A su imitación y por mi oración en estos días, haré que sea una realidad lo que voy a pedir en mi Consagración: "que Jesús por el Espíritu Santo como en una nueva Anunciación, tome completa posesión de mi corazón y lo haga semejante al suyo para que pueda amar y glorificar al Padre en mi y pasar de nuevo por el mundo haciendo el bien".

   Procuraré tener, aunque sea una partícula, de ese recogimiento interior de María que le permitía una unión tan íntima con Dios. Cuanto mejor abra y hunda los cimientos, mejor se construirá el edificio. Cuanto más busque la roca para asentar las paredes más resistirán las tormentas.

Actos que podré hacer

   En primer lugar, haré mejor los trabajos de cada día, me mantendré más recogido no concurriendo a nada que tienda a disiparme, ofreceré alguna mortificación cada día. Daré gran importancia a los actos de caridad que realice durante esta novena pues ellos son vehículos para una mayor unión con Jesús y comulgar mejor. Daré una limosna para una obra social o de caridad o por las misiones; visitaré un enfermo,un pobre, me reconciliaré con el que he ofendido, pidiéndole disculpas;aceptaré la voluntad de Dios en algo que me cueste, con corazón agradecido. Si es posible, estaré cada día un rato junto al Maestro, en el Santísimo Sacramento, y trataré de seguir las meditaciones y lecturas de este librito,procurando imbuirme del espíritu de la Consagración y preparar así mi alma para vivirla.Recibiré a Jesús todos los días.

   Será una situación de espera, como esperó Ella: "rorate coeli desuper"..."que las nubes lluevan al Justo" ... , que venga a nacer en mi alma por mi entrega y que por mi fidelidad crezca, hasta llegar a la edad del varón perfecto, según Cristo. La Consagración no me cambiará en nada exteriormente, todo seguirá como antes, como en nuestra Madre, pero es en mi mundo interior donde veré sus frutos y en los acontecimientos sus efectos.

Cómo haré

   Mi preparación no la haré sino a la luz de la posición espiritual en que voy a centrar mi vida en razón de mi consagración, porque el consagrado vive:

   Bajo la mirada del Padre, en unión íntima con Jesús, entregado al Espíritu Santo; en el corazón de la Santísima Virgen,su Madre, bajo la protección de San José; en la Iglesia, con la Iglesia y por la Iglesia, en medio del mundo, viviendo el Evangelio a la luz de las enseñanzas de aquella. De ahí que meditaré durante estos nueve días, cada uno de estos temas y a lo que me obligo, porque esta, es "Mi Gran Familia" con la cual debo vivir en adelante, como he visto en “Vida de Consagración" y es la que me hará vivir, desde ya, una vida de cielo aquí en la tierra. Y en la consagración me voy a entregar a nuestra Madre, para que allí Jesús tome completa posesión de mi corazón por el Espíritu Santo y lo haga semejante al suyo para que pueda amar y glorificar al Padre en mí y pasar de nuevo por el mundo haciendo el bien, todo lo cual hace que fije claramente el porqué es necesario que establezca mi posición espiritual de esta manera para lograr el fin de mi consagración.

   Como meditaré (Estas meditaciones están encauzadas de tal manera que lleven al alma a sacar conclusiones prácticas y deseos de entregarse realmente. En ellas, encontrarás, cosas que parecerán superiores a tus fuerzas. No te asustes, no dudes, es el ideal hacia el cual debes tender. Mira hacia arriba, confía en María, en la gracia, en la unión con Jesús y entrégate. O por lo contrario podrán parecerte simples, pero recuerda también que el Evangelio lo parece en su sencillez, pero es en ella donde esconde su profundidad.)

   Comenzaré,si no lo estoy ya al iniciar la meditación, por ponerme en la presencia de Dios, es decir, por reflexionar y sentirme invadido de Dios, ya sea por la presencia de El, que está en todas partes, ya por esa presencia interior, en mi corazón,donde El habita. Recordaré que cuanto más importancia y tiempo dé a este acto ya pedir al Espíritu Santo por María, la luz y la gracia para hacer bien mi meditación, mejor saldrá ella, porque esta preparación caldeará mi corazón,encenderá mi fervor y facilitará mi camino hacia los afectos y las reflexiones y sobre todo dispondrá mi alma para una resolución firme.

   Comenzaré por representar en mi imaginación lo que me sugiere la composición de lugar de cada meditación de manera de tener ocupada la misma y no me distraiga y a la luz de lo que he leído, veré actuar, conversar, etc., a las personas que intervienen en la meditación y a mi vez conversaré con ellas, de modo que grave profundamente lo que contemple con la imaginación, razone con mi inteligencia ya sienta con mi voluntad, para ir después al razonamiento de los puntos que leo y una vez razonados, traducirlos en afectos, conversando para ello, ya sea con mi alma, ya con Dios, con Jesús o con María y esos afectos convertirlos en resoluciones firmes de manera que al salir de cada meditación, vaya elaborando concienzudamente el plan de mi entrega que realizaré el día de mi Consagración y los principios que fije en mi alma de una manera inconmovible.

   Recordaré:de mi preparación bien concienzuda, de mi meditación bien deglutida, de los principios bien arraigados depende el futuro de mi "Vida de Consagración" de manera que no sea un acontecimiento transitorio sino un acto definitivo que me coloque para siempre en el "Estado de Consagrado" y mi vida sea realmente una vida de donación y de entrega.

Alegría de esta entrega

    "Alma predestinada, ¿has comprendido por obra del Espíritu Santo lo que acabo de decirte? Entonces da gracias a Dios; que es un secreto que casi todo el mundo ignora.Si has hallado el tesoro escondido en el campo de María, la perla preciosa del Evangelio, tienes que venderlo todo para comprarla; tienes que hacer el sacrificio de ti misma en manos de María y perderte dichosamente en Ella para hallar allí a Dios solo.

   Si el Espíritu Santo ha plantado en tu corazón el verdadero árbol de la vida, que es la devoción que acabo de explicarte, has de poner todo cuidado en cultivarle para que dé fruto a su tiempo. Es esta devoción el grano de mostaza de que habla el Evangelio, que siendo, al parecer, el más pequeño de los granos,llega, sin embargo, a ser muy grande; y tan alto sube su tallo, que las aves del cielo, es decir, los predestinados, anidan en sus ramas, y en el calor del sol reposan a su sombra y en él se guarecen de las fieras" (G de M).

Privilegio de mi entrega

    Y si el Señor me llama a hacer esta Consagración, es porque a imitación de María, he hallado gracia en su presencia, ya que la intimidad con la Madre un hijo sólo la dá a quien ama y con quien intima.

   El día de mi Consagración me tiene que encontrar, sino lleno de gracia, como a nuestra Madre,en gracia, en paz y en gozo.

           

MEDITACIONES Y LECTURAS

DIA PRIMERO

ME ENTREGARE A LA VOLUNTAD DEL PADRE
 

   Ver a María entregándose a la voluntad de Dios y diciendo:

   "He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra". (Lc. 1,38)... y al Padre cubriéndola con su sombra.

   Sentir esa alegría que tuvo Ella de entregarse a la voluntad del Padre para ser su instrumento y querer ser lo también según nuestras posibilidades, por la Consagración realizada y vivida.

* * *

Qué ha hecho el Padre por nosotros

     "Nos ha colmado de toda suerte de bendiciones espirituales del Cielo en Cristo. Por El nos escogió antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancilla en su presencia, por la caridad; habiéndonos predestinado a ser hijos suyos adoptivos por Jesucristo a gloria suya, por un puro efecto de su buena voluntad", (Ef 1, 2-6) y tanto nos amó, que nos dio su Hijo único, a fin de que creyendo en El no perezcamos sino que tengamos la vida eterna (Jn. 3,16)y la vida eterna es que conozcamos al Padre y al Hijo a quien envió. Y esta es la voluntad del Padre hacia la cual El ordena la ley y los acontecimientos:"Nuestra santificación" (1 T. 4,5), y para ello ha dispuesto un grado de gracia y de gloria que debemos alcanzar. Y sin embargo: "pocas personas tienen bastante ánimo y fidelidad para cumplir los designios de Dios, y para llegar por medio de su cooperación al grado de gracia y de gloria que Dios desea" (P. Lallement. Doctrina Espiritual). En pago de esto una sola cosa nos pide: que hagamos su voluntad. Voluntad que debemos hacer si queremos entrar en el Reino de los Cielos, pues no el que diga: Señor, Señor, entrará allí, sino el que haga su voluntad (Mt. 7,21). Y no lo lograremos sino imitando al Maestro.

Cómo cumplió Cristo la voluntad del Padre

   El modelo acabado de entrega a la voluntad del Padre es Cristo.

   El no buscó sino la gloria del Padre: "No busco mi gloria sino la del que me envió" (Jn.8,49). Y la buscó en el cumplimiento de su santa voluntad, ya que eso es lo que vino a hacer: "lo que es de su agrado hago siempre"(Jn.8,29).

   Y la cumplió en todo:

   a) Su voluntad manifiesta: (sabemos de antemano cual es, por los Mandamientos, Evangelio, Leyes de la Iglesia, etc.). "La voluntad de Dios significada en los Mandamientos es que pongamos en El nuestra esperanza y trabajemos confiadamente en el negocio de nuestra salvación, por grandes que sean los obstáculos que se ofrezcan; y esta voluntad significada es objeto de la obediencia más no del abandono. (Garrigou Lagrange: "La Providencia y la confianza en Dios").

   Jesús vivió la voluntad manifestada del Padre:

   "Por lo cual dice al entrar en el mundo: "sacrificio y oblación no lo quisiste,pero un cuerpo me has preparado. Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron. Entonces dije:

   He aquí que vengo -así está escrito en el rollo del Libro- para hacer Oh Dios, tu voluntad".(Heb.10, 5-7).

   1º Obedeció en todo, hasta la muerte y muerte de cruz.

   2º Cumplió con la Ley. Iba al Templo. Fue presentado a los cuarenta días, a los doce años, realizaba las peregrinaciones establecidas...

   3º Obedeció a sus padres, y como dice el Evangelio, les estaba sujeto.

   4º Obedeció a las autoridades. (Pagó el tributo, etc.), a los sacerdotes (asistía al culto y cumplía sus prescripciones).

   5º Llenó en todo la obra que el Padre le había encomendado.

   Consecuencia: cumpliré la voluntad del Padre mejorando mi obediencia. La llenaré con el cumplimiento de las obligaciones del propio estado. Las cumpliré mejor y me sacrificaré más,dándome en la oscuridad y silencio del deber, como Jesús, María y José en su vida de Nazareth.

   b) Su voluntad de beneplácito: (La que se va manifestando momento a momento por los mismos acontecimientos y circunstancias de tiempo, lugar, personas,hechos, etc.). "El abandono mira al divino beneplácito del cual dependen nuestro incierto porvenir y las cosas que a diario ocurren en la vida, como la salud y la enfermedad, el buen éxito y el infortunio" (Tissot: "La Vida Interior").

   Jesús no sólo obedeció sino que se entregó al divino beneplácito.

   Sintió calor, sed, se cansó y durmió en la barca. No tenía donde reclinar su cabeza.

   Sufrió al prójimo: los fariseos, Pilatos, Herodes, etc.

   La incomprensión de sus apóstoles, de sus conciudadanos. El desprecio y la alabanza.

   ¡Lo aceptó todo! Hizo de su vida un total entregamiento: "Su comida era hacer la voluntad del Padre que está en los Cielos" (Jn.4.34).

Conclusión

   Me entregaré por la Consagración que voy a hacer, a la voluntad del Padre, en manos de su Providencia, para queme cubra como a Ella con su sombra y talle en mí la imagen del Maestro, en el corazón de nuestra Madre. Soy de El, de El vengo y hacia El voy; vivo en El, en El estoy, me muevo y soy. "Por la fidelidad al deber en todo momento se evita el falso y perezoso quietismo; y por el abandono se libra uno de la vana inquietud y de la estéril agitación". (Tissot: "La Vida Interior").Cumpliré la voluntad manifestada y me abandonaré a la de beneplácito. Por la primera le sigo, por la segunda me talla y por ambas me hago semejante a Cristo.

   Veré la voluntad del Padre en todo. . . no cavilaré. "Mi vida debe ser como una lira dispuesta para cantar un himno en alabanza de su Creador. Los contactos creados vienen sucesivamente a herir las diferentes cuerdas a fin de hacerlas resonar según los designios y deseos de su Autor: los contactos que yo escojo,lo mismo que los que sufro, deben producir esta armonía". (Tissot: "La Vida Interior").

   Veré su mano en los acontecimientos..."Al que da frutos mi Padre lo podará para que dé más fruto... (Jn. 15,2) sufriré en silencio. ¡Creeré con el Apóstol que "todas las cosas contribuyen al bien de los que aman a Dios y perseveran en el amor". (Rom.8, 28), y que esa será la manera dentro del plan de Dios, de llenar uno de los requisitos necesarios, para hacernos semejantes a Cristo, en el corazón de su Madre.

LECTURA

   Queremos salvar nuestra alma y tender a la perfección de la vida espiritual, es decir,purificarnos, de veras, progresar en todas las virtudes, llegar a la unión de amor con Dios, y por este medio transformarnos cada vez más en El; he aquí la única obra a la que hemos consagrado nuestra vida: obra de una grandeza incomparable y de un trabajo casi sin límites. Ella nos proporciona la libertad, la paz, el gozo, la unción del Espíritu Santo; mas exige a su vez sacrificios sin número, una paciente labor de toda la vida. Esta obra gigantesca no sería tan sólo difícil, sino de imposibilidad absoluta, si estuviéramos reducidos a nuestras solas fuerzas, pues es de orden absolutamente sobrenatural.

   "Todo lo puedo en Aquél que me conforta" (Fil.4,13); sin Dios sólo queda la absoluta impotencia, por nosotros nada podemos hacer ni pensar en el bien, ni desearlo, ni cumplirlo (Jn.15,5;Cor.3,5;Fil.2,13,etc.). Y no digamos de la enmienda de nuestros vicios, de la perfecta adquisición de las virtudes, de la vida de intimidad con Dios que representan un cúmulo enorme de impotencias humanas y de intervenciones divinas. El hombre es, pues, un organismo maravilloso, por cuanto es capaz, con la ayuda de Dios, de llevar a cabo las obras más santas; pero a la vez lo más pobre y necesitado que hay, ya que sin el auxilio divino no puede concebir siquiera el pensamiento de lo bueno. Por dicha nuestra, Dios ha querido salir "fiador de nuestra salvación"(), cosa de que jamás podremos bendecirle como se merece. Más no quiere salvarnos sin nosotros y, por consiguiente, debemos unir nuestra acción a la suya con celo tanto mayor cuanto sin El nada podemos.

   Nuestra santificación, nuestra salvación misma es, pues, obra de entrambos: en ella se precisan de toda necesidad la acción de Dios y nuestra cooperación, el acuerdo incesante de la voluntad Divina y de la nuestra. El que trabaja con Dios aprovecha a cada instante; quien prescinde de El cae, o se fatiga en estéril agitación. Es, pues, de importancia suma el no obrar sino unidos con Dios, y esto, todos los días y a cada momento, así en nuestras menores acciones como en las más grandes circunstancias, porque sin esta íntima colaboración, es perder trabajo y tiempo. ¡Cuántas obras, llenas en apariencia, quedarán vacías por sólo este motivo! Por no haberlas hecho en unión con Dios, a pesar del trabajo que nos costaron, se desvanecerán ante la luz de la eternidad como sueño que senos va así que despertamos.

   Ahora bien,si Dios trabaja con nosotros en nuestra santificación, justo es que El lleve la dirección de la obra: nada se deberá hacer que no sea conforme a sus planes,bajo sus órdenes y a impulsos de su gracia. El es el primer principio y último fin; nosotros hemos nacido para obedecer a sus determinaciones. Nos llama"a la escuela del servicio divino", para en ella constituirse nuestro maestro; nos coloca en "el taller del Monasterio", para dirigir allí nuestro trabajo, "nos alista bajo su bandera", para conducimos El mismo al combate (Reg. S. Benito, prólogo y Capítulo IV). Al Soberano Dueño pertenece mandar, a la indefectible sabiduría combinar todas las cosas; la criatura no puede colaborar sino en segundo término con su Creador.

   Esta continua dependencia de Dios nos impondrá innumerables actos de abnegación, y no pocas veces tendremos que sacrificar nuestras miras limitadas y nuestros deseos harto caprichosos con las consiguientes quejas de la naturaleza; más guardémonos bien de escucharla. ¿Podrá cabemos mayor fortuna que tener por guía la divina sabiduría de Dios, y por ayuda la divina omnipotencia, y ser los socios de Dios en la obra de nuestra salvación; sobre todo si se tiene en cuenta que la empresa realizada en común sólo tiende a nuestro personal provecho? Dios no reclama para Sí sino su gloria y la satisfacción de hacernos bien, dejándonos todo el beneficio. El perfecciona la naturaleza, nos eleva auna superior vida, nos procura la verdadera dicha de este mundo y la bienaventuranza en germen. ¡Ah, si comprendiéramos los designios de Dios y nuestros verdaderos intereses! Es seguro que no tendríamos otro deseo que obedecerle con todo esmero, ni otro temor que no obedecerle lo bastante; le suplicaríamos y a ruegos le importunaríamos "que hiciera su voluntad y no la nuestra" (Lue. XXX, 42. Reg. S. Benito VII. 50). Porque abandonar su sabia y poderosa mano para seguir nuestras pobres luces y vivir a merced de nuestra fantasía, fuera verdadera locura y supremo infortunio.

   Una consideración más nos mostrará "que en temer a Dios y hacer lo que El quiere consiste todo el hombre" (Deum time et mandata ejus observa, hoc est enim omnishorno Eccle. XII, 13.); y es que la voluntad divina, tomada en general, constituye la regla suprema del bien, "la única regla de lo justo y lo perfecto" (S. Lig. Camino de Salvación.1º parte, med. 97), como diceSan Alfonso; y que la medida de su cumplimiento es también la medida de nuestro adelantamiento.

   "Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos"(Mt.19,17). No basta,pues, decir: ¡Señor, Señor!, para ser admitido en el reino de los cielos; es necesario hacer la voluntad de nuestro Padre que está en los cielos (Mt.7,21).

   "El que mantiene unida su voluntad a la de Dios, vive y se salva; el que de ella se aparta, muere y se pierde" (S. Lig. Camino de Salvación, 1º parte, med. 97). "Si quieres ser perfecto, ve,vende cuanto tienes, ven y sígueme" (Mt.19,21). Es decir, haz mejor la voluntad de Dios, añade a la observancia de los preceptos la de los consejos.

   Si quieres subir hasta la cumbre de la perfección, cumple la voluntad de Dios cada día más y mejor. Te irás elevando a medida que tu obediencia venga a ser más universal en su objetivo, más exacta en su ejecución, más sobrenatural en sus motivos,más perfecta en las disposiciones de tu voluntad. Compulsa los libros santos,pregunta a la vida y a la doctrina de Nuestro Señor y verás que no se pide sino la fe que se afirma con las obras (Gal.5,6. Jacob,2,14 y sig.), el amor que guarda fielmente la palabra de Dios (Jn.14,15,21,23,34; 1Jn.2,5 et passim). Seréis perfectos en la medida que hiciéreis la voluntad de Dios.

   Este punto es de tal importancia que nos ha parecido conveniente apoyarlo con algunas autoridades.

   "Toda la pretensión de quien comienza oración -y no se olvide esto, que importa mucho-, ha de ser trabajar y determinarse y disponerse con cuantas diligencias puedan hacer a su voluntad conforme con la de Dios; y, como diré después, estad muy cierta, que en esto consiste toda la mayor perfección que se puede alcanzaren el camino espiritual. No penséis que hay aquí más algarabías, ni cosas no sabidas y entendidas, que en esto consiste todo nuestro bien" (S. Teresa, Castillo, II,mor.I). La conformidad ha de entenderse aquí en su más alto sentido.

   "Cada cual, dice San Francisco de Sales, se forja la perfección a su modo: unos la ponen en la austeridad de los vestidos; otros, en la de los manjares, en la limosna, en la frecuencia de los Sacramentos, en la oración, en uno no sé qué contemplación pasiva y supereminente; otros, en aquellas gracias que se llaman dones gratuitos; y todos se engañan tomando los efectos por la causa, lo accesorio por lo principal, y con frecuencia la sombra por el cuerpo… En cuanto a mí, yo no sé, ni conozco otra perfección sino amar a Dios de todo corazón y al prójimo como a nosotros mismos". Y completa el pensamiento en otra parte, cuando dice: "La devoción (o la perfección), sólo añade al fuego de la caridad la llama que la hace pronta, activa y diligente, no sólo en la guarda de los mandamientos de Dios, sino también en la práctica de los consejos e inspiraciones celestiales"(S.Francisco de Sales, Espíritu, I, p. XXIX. Vidadevota, 1ºp., c.1). Así como el amor de Dios, dice el P. Rodríguez, es la forma más elevada y más perfecta de la voluntad divina, es la expresión más sublime y más pura, la flor más exquisita de este amor…  Por otra parte,no es evidente que, no existiendo nada tan bueno y tan perfecto como la voluntad de Dios, se llegará a ser más santo y más virtuoso, cuanto más perfectamente se conformase con esta voluntad" (P. Rodríguez, Perf. Crist., parte1º, trt. 8º, c. I).

   Un discípulo de San Alfonso ha resumido su doctrina en estos términos: "Las personas que hacen consistir su santidad en practicar muchas penitencias, comuniones, oraciones vocales, viven evidentemente en la ilusión. Todas estas cosas no son buenas sino en cuanto Dios las quiere; de otra suerte, en vez de aceptarlas las detesta y castiga, por manera que tan sólo sirven de medios para unirnos a la voluntad divina. Mas tenemos verdadera satisfacción en repetirlo: toda la perfección, toda la santidad consiste en ejecutar lo que Dios quiere de nosotros;en una palabra, la voluntad divina es regla de toda bondad y de toda virtud;por ser santa lo santifica todo, aun las acciones indiferentes, cuando se ejecutan con el fin de agradar a Dios... Si queremos santificación, debemos aplicarnos únicamente a no seguir jamás nuestra propia voluntad, sino siempre la de Dios; porque todos los preceptos y todos los consejos divinos se reducen en sustancia a hacer y a sufrir cuanto Dios quiere y como Dios lo quiere. De ahí que toda la perfección se puede resumir y expresar en estos términos: Hacerlo que Dios quiere, querer lo que Dios hace" (S. Omer, Práctica de la perf., c. l,párrafo2).

   Pero oigamos al propio San Alfonso: "Toda nuestra perfección, dice, consiste en el amor de nuestro Dios infinitamente amable; y toda la perfección del amor divino consiste a su vez en la unión de nuestra voluntad con la suya... Si deseamos,pues agradar y complacer al corazón de Dios, tratemos no sólo de conformarnos en todo a su santa voluntad, sino de uniformarnos con ella (si así puedo expresarme), de suerte que de dos voluntades no vengamos a formar sino una sola... Los santos jamás se han propuesto otro objeto sino hacer la voluntad de Dios, persuadidos de que en esto consiste toda la perfección de un alma.

   "El Señor llama a David hombre según su corazón, porque este gran rey estaba siempre dispuesto a seguir la voluntad divina; y María, la divina Madre, no ha sido la más perfecta entre todos los santos, sino por haber estado de continuo más perfectamente unida a la voluntad de Dios" (S. Lig. Confor., párrafo1º). Y el Dios de los amores de ellos, el Santo por excelencia, el modelo de toda perfección, ¿ha sido jamás otra cosa que el amor y la obediencia personificados?... Por la abnegación que profesa a su Padre y a las almas, se sustituye a los holocaustos estériles y se hace la Víctima universal. La voluntad de su Padre le conducirá por toda suerte de sufrimientos y humillaciones, hasta la muerte y muerte de cruz. Jesús lo sabe; pero precisamente para esto bajó del cielo, para cumplir esa voluntad, que a trueque de crucificarle, se convertiría en fuente de vida (Jn.6,38). Desde su entrada en el mundo declara a su Padre que la ha puesto en medio de su corazón para amada(Sal.39,7,8. Hb.10,5,7,9), y en sus manos para ejecutada fielmente. Esta amorosa obediencia será su alimento (Jn.4,34), resumirá su vida oculta(Lc.2,51), inspirará su vida pública hasta el punto de poder decir: "Yo hago siempre lo que agrada a mi Padre" (Jn.8,29); y en el momento de la muerte lanzará bien alto su triunfante: "Consummatum est" (Jn.19,30):Padre mío, os he amado hasta el último límite, he terminado mi obra de la Redención, porque he hecho vuestras voluntades, sin omitir un sólo ápice.

  "Uniformar nuestra voluntad con la de Dios, he ahí la cumbre de la perfección, dice San Alfonso, a eso debemos aspirar de continuo, ese debe ser el fin de nuestras obras, de todos nuestros deseos, de todas nuestras meditaciones, de nuestros ruegos" (S. Lig. Conform., párrafo 1º.), A ejemplo de nuestro amado Jesús, no veamos sino la voluntad de su Padre en todas las cosas; que nuestra única ocupación sea cumplirla con fidelidad siempre creciente e infatigable generosidad y por motivos totalmente sobrenaturales. Es el medio de seguir a Nuestro Señor a grandes pasos y subir junto a El en la gloria.

DOM VITAL LEHODEY "El Santo Abandono"

Cap.: La voluntad de Dios, regla Suprema

 
DIA SEGUNDO
ME ENTREGARE A JESÚS
 

   Ver al Verbo descendiendo a María para tomar de Ella un cuerpo y estarle sujeto.

   Admirar con gran amor la unión íntima que existió en esos días felices entre Jesús y María.

* * *

Jesús mi todo                                                                                                                             

  "Jesucristo es el alpha y la omega, el principio y fin de todas las cosas. Si trabajamos solo es, como dice el Apóstol, para hacer a todo hombre perfecto en Jesucristo, porque sólo en El, habita toda la plenitud de la divinidad y todas las demás plenitudes de gracias, de virtudes y de perfecciones; porque sólo en El hemos sido bendecidos con toda suerte de bendiciones espirituales". (Grignon de Montfort)

   "Ya que a los que El (el Padre) tiene previstos, también los predestinó para que se hiciesen conformes a la imagen de su Hijo, el primogénito entre muchos hermanos"(Rom. 8, 29).

   Para que aquello (ser conformes a la imagen de su Hijo) sea una realidad, es el Camino que debo tomar para llegar a ese término, la Verdad que debo abrazar, la Vida que debo vivir. Si quiero ir al Padre debo ir por El, ya que nadie puede ir al Padre sino por El. Si no quiero errar debo seguirle porque "el que le sigue no anda en tinieblas"; si quiero hacer algo de fruto sobrenatural, debo unirme Íntimamente a El, porque el que no permanece en El, será echado fuera como el sarmiento y se secará; le tomarán y arrojarán al fuego" (Jn. 15, 6).

   "El es el único Maestro que debe enseñarnos, el único Señor de quien debemos depender,la única Cabeza a quien debemos estar unidos, el único Modelo a quien debemos conformarnos, el único Médico que debe curarnos, el único Pastor que nos debe alimentar, el único Camino que debe conducirnos, la única Verdad que nos debe vivificar, y nuestro único Todo que en todas las cosas nos debe bastar"(Grignion de Monfort).

 

Consecuencia:

   ¡Debo ser su imagen y El mi hermano! Y ello lo busco por la Consagración.

   Lo necesito."Sin Mí nada podéis hacer (Jn.15,6).      .

   Mi fuerza."Todo lo puedo en Aquel que me conforta con su gracia" (Fil. 4, 13).

   Debe ser mi vida. "Yo soy el Camino, la Verdad, la Vida"(Jn. 14, 6).

   Jesús: sólo te pido la gracia de una unión íntima con vos, que dependa en todo de Vos y te mire y no haga nada sin estar en esa unión. ¡Creo, Señor, pero aumenta mi fe!

Lo que debo ver

   Mi miseria.

   Ver frente a esto (la vocación a que estoy llamado, de intimidad e imitación de Jesús) mi inmensa miseria, mi pobreza... nada puedo, porque en el orden sobrenatural (que está sobre mi naturaleza), si El no nos asiste con su gracia, no podemos hacer nada ordenado a la vida eterna que sea meritorio, ni siquiera decir su nombre (¡una jaculatoria!) sino es en su espíritu, ya que lo que es sobrenatural escapa a nuestras fuerzas.

   Y frente a esta miseria ver su infinita santidad, sus méritos infinitos... su infinita bondad,su amor sin límite hacia nosotros, hacia mí... lo es todo.

   Lo primero(mi miseria), mi recurso; lo segundo (su infinita bondad y amor sin límites),mi fuerza.

   Le mostraré mi miseria para que me dé su gracia, mi pobreza como el mendigo, para que vea todo lo que necesito."Debajo del Cielo ningún otro nombre se nos ha dado, para que por él seamos salvos, más que el nombre de Jesús. Dios no nos ha dado otro fundamento para nuestra salvación, para nuestra perfección y para nuestra gloria más que a Jesucristo; todo edificio que no des­canse sobre esta piedra firme está fundado sobre arena movediza y caerá infaliblemente, tarde o temprano". (Grignion de Monfort). Diré con el apóstol: "con gusto me gloriaré de mis flaquezas, para que haga morada en mí el poder de Cristo; pues cuando estoy débil, entonces soy más fuerte".

La vid

   Ver la vid rebosante de vida. Gracias a la savia, si es abundante, se carga de fruto.

Si quiero que mi vida sea plena, debo de­jar que Cristo mel lene todo de su gracia.

Como el aire que penetra en mis pulmones y  todo lo purifica, como la sangre que circu­la por mi cuerpo y le llena de vida y de vigor. "Todo fiel que no está unido a El, como un sarmiento a la cepa de la vid, caerá, se se­cará y solo servirá para ser echado al fuego.

Fuera de El sólo hay extravío, mentira, iniquidad,inutilidad, muerte y condenación.    Pero si permanecemos en Jesucristo y Jesucristo en nosotros no temeremos ninguna condenación, porque ni los Ángeles del cielo ni los hombres de la tierra, ni los demonios del infierno, ni criatura alguna nos puede dañar, pues ella jamás nos puede separar de la caridad de Dios que está en Cristo Jesús. Por Jesucristo, con Jesucristo, en Jesucristo todo lo podemos: tributar todo honor y gloria al Padre en unidad del Espíritu Santo, hacernos perfectos y ser a nuestro prójimo un buen olor de vida eterna" (Ídem).

   Cristo mi todo, mi yo. Yo ya nada en mí. El mi Vida. Todos mis actos penetrados de Cristo. En mi inteligencia su verdad; en mi corazón sus sentimientos; en mi alma su gracia; en todo su amor. "Ya no seré yo quien viva, sino Cristo quien viva en mí". Y esto lo iré logrando por una entrega mayor en María, viviendo en Ella mi Consagración, cada vez con más perfección y vive Dios, que la Virgen cumplirá su misión: hacerme todo de Jesús.

Consecuencia

   La consecuencia lógica será: yo seré su instrumento, su otro yo y podrá pasar haciendo el bien: sufrirá en mí, amará en mí, se alegrará en mí, será todo en mí. Deben ir apareciendo en mí sus virtudes: su amor, su mansedumbre, su humildad, todo aquello que lo hada infinitamente perfecto como Dios y como hombre y que hacía las complacencias del Padre Celestial y que harán que el Padre me mire con complacencia en Cristo.

Oración

   ¡Oh Jesús!Hazme todo tuyo en María por una unión cada vez más íntima con Ella que no puede darme otra cosa que no seas Tú, y me transforme por la plenitud del amor y el don total de mi mismo, en una llamita invisible que ilumine y abrase a mi paso.

LECTURA

   Hasta ahora hemos considerado únicamente lo que puede llamarse uno de los elementos estáticos de la gracia, es decir, la presencia especial de Dios en el alma; pero la gracia posee otros elementos, que gustosamente llamaré elementos dinámicos. Es la vida y el desarrollo en nosotros hasta la edad perfecta, como dice San Pablo. Dios está presente en nosotros, no solamente a modo de huésped divino que viene a recibir nuestro culto de adoración y de amor, sino que está presente sobre todo, para hacemos morir a nosotros mismos y vivir en El, para transformarnos y para divinizarnos. Esta vida divina empezada en el bautismo debiera desarrollarse normalmente, acrecentarse sin cesar hasta el día en que tendría su eflorescencia perfecta, en la gloria. Aquí lo constataremos enseguida: nos hallamos en la médula de la maravillosa doctrina pauliniana.

   Este era el tema principal de su apostolado y de sus epístolas: "Muertos estáis ya, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios" (Col.3,3). Por el bautismo estamos muertos a la vida natural, muertos, con Cristo: "Commortui""Consepulti" "Conresuscitati'''. Hemos vuelto a nacer como hijos de Dios.

   Cristo está en nosotros para crecer hasta la edad perfecta. Debemos revestirnos de Cristo:"Induimini Christum", vosotros los que habéis sido revestidos de Cristo" (Gál.3,27). Cada página del grande Apóstol nos habla de esta vida:"Hemos sido injertados en Cristo" (Rom.6,5); y nuestra vida infecunda y estéril, fue cambiada en una vida llena de frutos de vida eterna. San Pablo llega a exclamar: "Para mí, vivir es Cristo y morir es una ganancia"(Fil.1,1;21); recuérdese especialmente la célebre comparación de la cabeza y del cuerpo en su Epístola a los Corintios: "Así como el cuerpo humano es uno y tiene muchos miembros y todos los miembros con ser muchos son un solo cuerpo, así también en Cristo...

  "Vosotros sois el Cuerpo de Cristo y sus miembros" (ICor.12,27). Existen modos diversos de presentar esta doctrina de la vida de Dios en nosotros, doctrina espiritualmente tan fecunda. Cada manera de considerarla, cada punto de vista en que uno se coloque, creará naturalmente una concepción algo diferente de la vida espiritual, manteniendo un fondo común con las demás, pero con matices distintos en los detalles. Quisiéramos aquí,poner de relieve una manera de considerada hasta ahora por desgracia muy raramente estudiada y que es sin embargo, así lo creemos, la más indicada entre todas para transformar la vida y elevarla a las alturas de una vida unitiva no sospechada.

   Cristo se ha encarnado por amor a su Padre Celestial, ha vivido aquí abajo treinta y tres años enteramente consagrado a amarlo y a glorificarlo. Drama inefable de amor divino cuyo episodio más patético se llevó a cabo en el Calvario. Pero Cristo ha resucitado. Muerto, vive todavía. Su amor Inmenso de Hombre-Dios no se ha extinguido en la tumba. Desborda los estrechos límites de la vida humana de Jesús. El "sitio" del Calvario, Jesús glorificado lo experimenta todavía.¿Qué significa esto? Tal vez, ¿significa simplemente que Jesús se contentará de amar a su Padre infinitamente en el cielo y en cada uno de nuestros tabernáculos? No, esto mismo por grande que sea, no ha podido bastar al amor ardiente de Cristo. El ha querido algo más. El gran drama de amor hacia su Padre continuará en la tierra porque Jesús, por su vida y su redención, se ha creado un cuerpo místico en el cual el mismo sigue viviendo, amando y glorificando a su Padre. Ha unido así para amar todavía más nuevas humanidades, millones de humanidades, no hipostáticamente, es verdad; pero con una unión muy real, muy estrecha y muy maravillosa. El Cristo completo es, Cristo unido al inmenso conjunto de fieles que habrán de vivir en la tierra; el amor completo de Jesúses el amor del corazón de Jesús unido al amor de los millones de cristianos que amarán en unión con El y en El hasta el fin de los tiempos. Esta es la obra maestra del amor divino. Sólo así pudo saciarse y detenerse la sed infinita de amor de Cristo hacia su Padre. Jesús por lo tanto, tiene aún locamente sed de amor hacia su Padre; sed de amarlo no solamente con su vida por divina que sea,no solamente en su corazón  por ardiente que sea, anhela también amarlo en los millones de corazones y en los millones de vidas hasta la consumación de los siglos. Su amor infinito quiere expresarse,exhalarse infinitamente. ¿Que quiere,pues, Jesús? Quiere corazones que se le entreguen, que se le abandonen, y le dejen plena libertad de satisfacer en ellos y por ellos su pasión infinita de amor divino. A cada uno de nosotros sus miembros nos pide todo nuestro ser,nuestro cuerpo y nuestra alma con todas sus potencias, para asimilárselas,apropiárselas y vivir en ellas su vida de amor hacia su Padre muy amado. ¡Oh no, treinta y tres años no le bastan; quiere en su amor no saciado, amar aún,trabajar aún, rezar aún, sufrir aún! ¡Nos pide a cada uno de nosotros una humanidad más! según la bella expresión de Sor Isabel de la Trinidad. Nos dice:"Hijo mío, dame tu corazón para que por él y en él, unido a tu vida ame, o más bien amemos, ardientemente al Padre; dame tu boca, para que juntos cantemos sus alabanzas; dame tu espíritu, tus ojos, tus manos, tu ser todo. Quiero en ti y por ti vivir como una segunda vida, toda de amor, que sea como el complemento y la prolongación de mi vida de Nazaret y de Palestina". ¡Oh, grandezas inefables de la vida cristiana! ¡Grandezas ignoradas por tantas almas! ¡Oh, deseos ardientes del Corazón de Jesús, demasiado poco conocidos, aun por las almas generosas El cristiano no es solo él, no es solamente un hombre; es también algo de Jesús, es Jesús, es Dios por su incorporación a Cristo. La vida de cada uno de nosotros no es sólo una pequeña vida personal con un horizonte estrecho;tiene una significación mucho más elevada, es y debe ser ante todo y sobretodo, la vida de Cristo en nosotros, la continuación de la vida de Jesús,magnífico ideal capaz de transformar y hacer sublime toda nuestra vida. ¿Qué hace falta para realizarla? Una sola cosa, a cada acción, a cada oración, a cada sufrimiento, pensar que nosotros somos Cristo, recordarnos que Cristo quiere obrar, rezar, sufrir y amar todavía en .nosotros. Entonces, casi instintivamente nos despojaremos de nuestros sentimientos desarreglados,mezquinos y limitados para revestirnos con los sentimientos que animaban a Cristo en sus acciones, oraciones y sufrimientos en esta tierra.

   Darse a Jesucristo con una donación completa para ser enteramente su instrumento,dejarle plena libertad en nosotros, perder en El hasta la personalidad, no vivir más que bajo el cuidado de Cristo y en su nombre, verlo todo con la vista de Jesús: en una palabra, abandonarse en El para dejarle vivir y crecer libremente y sin trabas en nosotros, hasta que seamos consumados en la unidad.Suspiramos por un ideal, una espiritualidad grandiosa que anhelamos ver másdifundida; es el ideal y la espiritualidad del gran Apóstol del cual se pudo decir:"Cor Pauli, Cor Christi", "el Corazón de Pablo es el Corazón de Cristo".

   Pero aquí se impone una distinción importante. Se tenga bien presente, a riesgo de repetirnos nuevamente, que en el ideal sublime de que hablamos no se trata de ofrecerse a Cristo para que El se rebaje a nuestro plano y viva en nosotros nuestra vida,sino de ofrecerse a Cristo para que viva su vida en nosotros. A primera vista estos dos aspectos parecen confundirse; pero, sin embargo, el segundo es infinitamente superior al primero e igualmente sublime. Una simple reflexión hará comprender la diferencia. Lo que hace el alma que quiere identificarse con Jesús no consiste en invitar a Jesús a que se rebaje hasta ella, por así decirlo;no le pide que se una a ella y obre en ella para ayudarla a vivir su propia vida más pura y santamente; no se contenta con rezar, sufrir, amar como otrora,aunque sea con mayor intensidad y con una intención más pura. ¡Todo esto es de suyo muy hermoso! i Y sin embargo no es esto! Aquí tocamos con la mano la influencia esencialmente transformadora de la espiritualidad que preconizamos.El alma piensa de otra manera, ama en modo distinto, reza diversamente. Porque lo que ella pide a Cristo es vivir la vida de Cristo y bajo el cuidado de Cristo y no bajo su propio cuidado. Quiere que Jesús continúe su vida en ella,no que comience en ella una vida nueva, santa si se quiere, pero mezquina,encerrada en los estrechos límites de una pequeña criatura. Esta alma se despoja de sí misma para dar lugar a Jesucristo. Sólo entonces sentirá latir en su pecho, el corazón de Jesús, desde entonces será Cristo quien vivirá en ella su vida. Todos los intereses, todas las miras, todos los amores, todos los deseos de Cristo, son los suyos; amores, intereses amplios como el universo y de una pureza de amor exquisito. En una palabra esta espiritualidad es una espiritualidad que ayuda al alma no sólo a mejorarse, purificarse y a encontrarse, sino también a dejarse a sí misma, a abandonar las miras personales para colocarse bajo los puntos de vista de Jesús. Desea la sustitución de Jesús en sí misma.

   Concepción quimérica dirán algunos, casi quietista, y en todo caso demasiado sublime, demasiado impersonal y propicia sólo para contadas almas de la élite. ¡Mas, no! sin duda este modo de considerar la vida espiritual es tan elevado, que requiere un olvido de sí mismo tan grande y tan continuo que el alma a menudo quedará por debajo de la meta indicada. Muchas veces, sin darse cuenta volverá sobre sí misma. Creerá permitir a Cristo irradiar su vida en ella, cuando en realidad no era más que unirse a Cristo para vivir más santamente su propia vida. En lugar del corazón inmenso y amplio de Jesús, será su mezquino corazón quien animará su vida espiritual. Sin darse cuenta el alma vivirá por lo tanto de hecho y muy a menudo no en el plano superior, el de Jesús, sino en el plano inferior, el propio. Las dos vidas se entrecruzarán, se mezclarán muchas veces, pero si el alma es fiel en levantarse cada vez, si no cesa de sustituirse a sí misma por Jesús, llegará finalmente a la deseada meta. Podrá así realizar aunque sea aprecio de gracias muy especiales, esta vida más divina que humana, ese comienzode la vida del cielo, la vida de Cristo en ella. Entonces habrá realizado plenamente la palabra de S. Pablo: 'Yo vivo, o más bien, no soy yo el que vive, sino Cristo es quien vive en mí". (Ad. Gálatas, 2, 20).

                                                                          P. PAIJL DE JAEGHER S. J.

                                                                   La Vida de Identificación con Cristo Jesús

                                                                                             Cap. 11         

                                                     La Gracia Santificante y la Identificación con Cristo Jesús

  

 

DIA TERCERO

ME ENTREGARE AL ESPIRITU SANTO
 

Ver al Espíritu Santo descender sobre María para hacer en su seno la gran obra de la Encarnación), y a María, fiel a sus inspira­ciones y enseñanzas.

Si soy fiel, El tomará posesión de mi cora­zón y lo hará semejante al de Jesús. ¡Fiat!

* * *

Importancia del Espíritu Santo en mi vida

"¡Oh alma querida! ¡Cuánto va del alma formada en Jesucristo, por los medios ordi­narios,de la que, como los escultores, se fía de su pericia y se apoya en su industria,al alma bien tratable, bien desligada, bien fun­dida, que, sin estribar en sí, semete dentro de María y se deja manejar allí por la acción del Espíritu Santo! ¡Cuántas tachas, cuán­tos defectos, cuántas tinieblas,cuántas ilusio­nes, cuánto de natural y humano hay en la primera! Y la segunda,cuán pura es, y di­vina, y semejante a Jesucristo!" (G. de Mon­fort).

De aquí puede deducirse la importancia enorme que el Espíritu Santo debe tener en mi vida de Consagración y de entrega y como está íntimamente unido a mi amor a María.

Como cristiano toda mi vida está impreg­nada de El.

Nos ha sido dado en el bautismo para san­tificarnos, formarnos,enseñarnos, regirnos, hacernos otros Cristos.

Es la prenda que me da Dios Padre de que me ha recibido como hijo (2 Cor.1, 22) y que cumplirá sus promesas.

¡VIVE DENTRO DE MI!"Soy su tem­plo" (1 Cor.3, 16).

Me acompaña. "Ayuda a nuestra flaqueza; pues no sabiendo siquiera qué hemos de pe­dir en nuestras oraciones, ni como conviene hacerlo, el mismo Espíritu hace nuestras peticiones, con gemidos inenarrables" (Rom. 8, 26).

Su acción es activa, dinámica, avasalladora y silenciosa; llena de empuje y fervor sobrenatural, pero inundada de paz. Vive dentro de mí para hacer mi misma vida, porque, "los que son de Dios, son regidos por el Espíritu de Dios".

Si no lo abandono, El no lo hace. Aunque no lo escuche, El persevera en sus movimientos interiores para llamarme a más perfección. SI no le fallo, Eles fiel.

La consecuencia salta a la vista. Debo acostumbrarme a oírlo, a seguir sus secretas inspiraciones, abandonarme a su dirección.

Ejemplo a imitar

Cristo estaba lleno de El: a su impulso fue al desierto a ayunar. Lleno del Espíritu Santo levantó la voz y gritó: "Te doy gracias Padre". ..(Mt. 11, 25).

Descendió hasta María para formar a Cristo… los llenó y transformó a los Apóstoles que gobernados por El obraron prodigios; se enseñoreó de la Iglesia primitiva y con ella renovó al mundo; hizo maravillas con los Santos a los que ilustró y fecundizó en sus vidas, por su fidelidad. Basta leer el Libro de los Hechos, la vida de los Santos, tener un poco de conocimiento de las almas para conocerlo.    

Me pondré en sus manos como la piedra en manos del escultor para que esculpa en mí a Cristo, en el corazón de nuestra Madre. También en nosotros puede obrar los mismos prodigios, hacer las mismas maravillas enseñorearse, ilustrar y fecundizar nuestras' vidas. "Sabéis que sois templos vivos del Espíritu Santo y que, cual otras tantas piedras vivas, debéis ser colocadas por el Dios del amor en las paredes de la Jerusalén Celestial. Disponeos, pues, para ser labrados, cercenados, cincelados por el martillo de la Cruz; de otro modo permaneceríais como piedras toscas, que no sirven para nada, que se desprecian y se las deja en un rincón. Guardaos de resistir al martillo que os golpea, ni de oponeros al cincel que os labra, ni a la mano que os pule. Tal vez este diestro y amoroso arquitecto desea convertiros en una de las piedras fundamentales de un edificio eterno o en una de las copias más hermosas de su Reino Celestial.

Dejadle las manos libres; os ama, sabe lo que se hace, es diestro; cada uno de sus golpes es acertado y amoroso; no da ningún golpe en falso si vuestra impaciencia no lo inutiliza" (G. de Monfort).

Obra en mí el amor

Me llena de amor... Y necesito el amor para fecundizar todas mis obras,mi vida entera; para ser alegre en la prosperidad, sin soberbia; para ser fiel en la adversidad, sin desalientos. Que su amor penetre mi corazón todo y lo encienda en el fuego de su amor...

"La caridad de Dios ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado" (Rom. 5, 5). "Pedimos ante todo que el amor sustancial, el Amor infinito more en nosotros de un modo estable,permanente, como vivo y perenne manantial de amor: fuente viva, fuego, caridad.

Amor vivo, amor vivificador, divinamente activo, pedímosle que levante siempre los actos de nuestra alma hacia lo alto, hasta el seno del Padre, en el que todo se consuma en el Amor.

La constante fidelidad a la obra ininterrumpida de este Espíritu en nosotros, convierte nuestra vida toda en una alabanza a la Augusta Trinidad"(Marmion: "La Trinidad en nuestra vida espiritual").

Entregado a El, aumentará en mí la fe... alimentará la esperanza... hará que difunda !a caridad y puesto en sus manos "tanquam tabula rasa";como la pizarra en la que no hay nada escrito, haré que El, Maestro infalible,escriba la página de mi vida. Y sobre todo, hará en mi corazón, que pondré en el corazón de nuestra Madre, en el día feliz de mi entrega, al finalizar estos nueve días de preparación, una obra semejante a la que hizo en su seno para formar a Jesús. Si soy fiel me hará otro Cristo. Para eso me entrego... por eso mi consagración la hago como si fuera una nueva Anunciación para que el Espíritu Santo descienda después a tomar completa posesión de mi corazón, a medida que yo me vaya dando cada vez más.

Oración

"¡Oh Espíritu Santo! Concededme todas las gracias; plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadero que es la amabilísima María,para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de vida. ¡Oh Espíritu Santo!, dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye en su seno maternal y recurra de continuo a su misericordia, para que en Ella forme dentro de mí a Jesucristo, al natural crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta. Amén". (Grignon de Monfort),

LECTURA

El Espíritu Santo quiere formarse en Ella y por Ella sus elegidos; por eso le dice: In electis meismitte radices…(Sir 24,13). Echad, amada y Esposa mía, las raíces de todas vuestras virtudes en mis escogidos, para que crezcan de virtud en virtud y de gracia en gracia. Tanta es la complacencia que hallé en, Vos, mientras en la tierra os ejercitabais en la práctica de las más sublimes virtudes, que aun ahora deseo encontraros en la tierra, sin que ceséis de estar en el cielo. Reproducíos, a este fin, en mis elegidos: vea yo en ellos con agrado las raíces de vuestra fe invencible, de vuestra humildad profunda,de vuestra mortificación total, de vuestra oración sublime, de vuestra caridad ardiente, de vuestra esperanza firme y de todas vuestras virtudes. Vos sois en todos los momentos mi Esposa, tan fiel, tan pura y tan fecunda como siempre:déme fieles vuestra fe, déme vírgenes vuestra pureza, déme elegidos y templos vuestra fecundidad.

Cuando María ha echado raíces en un alma obra allí las maravillas de la gracia, que sólo Ella es capaz de producir, porque sólo Ella es la Virgen fecunda que jamás ha tenido ni tendrá semejanza en pureza y en fecundidad. María ha producido con el Espíritu Santo la cosa más grande que ha habido y habrá jamás, que es un Dios Hombre; por tanto, Ella producirá las mayores cosas que habrá en los últimos tiempos. A Ella están reservadas la formación y la educación de los grandes Santos, que saldrán hacia el fin del mundo; pues sólo esta Virgen singular y milagrosa es la que puede realizar, en unión del Espíritu Santo, las cosas singulares y extraordinarias.

   Cuando el Espíritu Santo, su Esposo, la ha encontrado en un alma, vuela allí, entra plenamente, se comunica a esta alma con abundancia, en cuanto ella da cabida a su Esposa; y una de las principales razones por las que el Espíritu Santo no hace a veces maravillas estupendas en las almas, es porque El no encuentra allí una unión bastante grande con su fiel e indisoluble Esposa. Y digo indisoluble Esposa, porque, desde que este Amor substancial del Padre y del Hijo se ha desposado con María, para producir a Jesucristo,el jefe de los elegidos, y a Jesucristo en los elegidos, jamás la ha repudiado,porque Ella ha sido siempre fiel y fecunda.

                                                                 Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen

                                                                             SAN GRIGNON DE MONFORT

   Condiciones requeridas para que la acción del Espíritu Santo sea estable y fecunda en nosotros, oración humilde y generosa docilidad.

   Tenemos en primer lugar que rezar al Espíritu Santo. Lo mismo que el Padre y el Hijo, también es Dios el Espíritu Santo; también el desea nuestra santificación. Entra en los planes de Dios el que invoquemos al Espíritu Santo lo mismo que al Padre y al Hijo, a los que es igual en poder y en bondad.

   Nos enseña la Iglesia a pedir al Espíritu Santo. Cierra el ciclo de las fiestas, con que honra los misterios de Jesucristo, con la del Espíritu Santo, con la misión visible del Espíritu Consolador el día de Pentecostés. Ha compuesto oraciones admirables, piadosísimas:El Veni, Sancte Spiritus, para pedirle su venida a nuestras almas: Ven,Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Podríamos llamarle así: "Tú que procedes del Padre y del Hijo:dame el espíritu de adopción, enséñame a obrar siempre como un verdadero Hijo de DIOS. Habita en mí, haz que more yo en ti, para amar como amas tú. Sin tu santa inspiración nada hay dentro del hombre, nada hay que sea puro. No quiero mas que me tengas unido a ti; lléname de tu amor, para que permanezca unido por ti con el Padre y con el Hijo". "Ven y envíanos desde lo alto del cielo un rayo de tu luz. Bienhadada luz, llena con tus resplandores lo más secreto de los corazones de tus fieles. Fuente viva, fuego abrasador, amor, unción toda espiritual, ven. Vierte las luces sobre nuestras mentes, reparte la caridad a nuestros corazones, fortalece con tu poder nuestra flaqueza y debilidad.

   Pidámosle sobre todo al Padre celestial que nos envíe a este Espíritu Santo. Por la gracia somos sus hijos; por ser sus hijos es que mueve al Padre a llenarnos de sus dones. Porque nos ama como a hijos suyos nos dé a su Hijo; la comunión es el pan de los hijos, panis filiorum; pues también por ser sus hijos que nos envíe su Espíritu, que es el mejor de sus mejores dones: Donum Dei altissimi.Nos dice San Pablo: "Y por cuanto sois vosotros sus hijos, ¿no envió Diosa vuestros corazones el Espíritu de su Hijo?"; es el Espíritu del Hijo,porque procede del Hijo como del Padre. En el Prefacio de la Misa del Espíritu Santo confesamos esta procedencia y nuestra adopción de hijos de Dios: "Es verdaderamente digno y justo, equitativo y saludable que siempre y en todo lugar te demos gracias a ti, Señor santo, Padre omnipotente, eterno Dios, por Cristo nuestro Señor que, al ascender sobre todos los cielos y sentarse a tu diestra, derramó sobre los hijos de adopción el Espíritu Santo prometido,promissum Spiritum Sanctum in filios adoptionis effudit.

   Sí, porque se dio el Espíritu Santo a todos los hijos adoptivos, a todos los que son hermanos de Jesucristo por la gracia santificante, que nos alcanzó el Espíritu Consolador; porque este Don es divino y contiene en sí los dones más preciosos de vida y de santidad, su efusión tiene que ser un motivo y fuente de alegría para todo el mundo: "poreso", por la efusión del Espíritu prometido, todo el mundo, esparcido por el orbe de las tierras, se alegra con profusión". ("Jesucristo vidadel alma", y "Jesucristo en sus misterios", cap. XVII, 4).

   Así pues, tratemos de no oponernos a su acción en nosotros: "No queráis contristar (con vuestros pecados) al Espíritu Santo de Dios". "Noqueráis  

 


 


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