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Pía Unión Cenáculo de María-La Plata
El Amor de Cristo nos ha unido en el Corazón de Nuestra Madre

ORACIONES

 ¡ Danos, Señor, santas vocaciones sacerdotales, religiosas y de almas consagradas. Señor: aumenta nuestro número!.
POR LAS VOCACIONES DEL INSTITUTO
SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS
1º de Octubre
RECEMOS  TODOS LOS   DIAS LA 
  
 
           
 
                            
                                PARA VOS,...QUE QUERÉS SABER QUÉ ES EL
"CENÁCULO DE MARÍA"
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Resumen sobre

“VIDA DE CONSAGRACIÓN”

Preparar la presenciade la Virgencon una vela encendida.



                                                                                                                                     

      

Queridas hermanas en Cristo, aquí estamospara hablar sobre el CENÁCULO DE MARÍA.

Es un Instituto diocesano del índole de losseculares. Por eso nos llamamos laicas consagradas.

El fundador fue Monseñor Roberto Lodigiani,sacerdote platense, que comenzó a vivir la espiritualidada "Jesús por María" y quiso trasmitirla, invitando a un grupo demujeres a realizar una consagración total a fin de ser todas de Dios yservidoras de todos los hermanos, especialmente de los más necesitados.

Rezamos La Coronita.

Vamos a iniciar este momento con la oración.Rezaremos "La Coronita",devoción muy querida y practicada por nuestro Padre Fundador.

Comienza la breve reflexión.

Ahora, vamos a ir desarrollando el tema apartir del libro "Vida de Consagración".

- FOTO DEL PADRE LODIGIANI Y  EL TITULO DEL LIBRO : VIDA DE CONSAGRACIÓN.

 Hacer estampitascon la jaculatoria.

 

VIDA DE CONSAGRACIÓN.

(I) - EL REINO DE LOS CIELOS.

El Padre nos propone un camino que nos ayudeen la vida espiritual y encienda la luz de un ideal.

Que nos incorporemos a las filas de los queluchan por el Reino de los cielos, dándonos todos enteros a Jesús. La gran pasión de Jesús fue el Reino de suPadre. Por Él dio su vida y por Él fundó la Iglesia.

- DIOS QUIERE QUE TODOS LOS HOMBRES SE SALVENY LLEGUEN A LA VIDAETERNA.

- DIOS QUIERE QUE TODOS LOS HOMBRES TENGAN LA VIDA Y LA TENGAN EN ABUNDANCIA.

-JESÚS QUIERE QUE TODOS LOS HOMBRES SEAN UNO,COMO EL Y EL PADRE SON UNO.

CONCEPTOS DE ESTE REINO.

. Reino de Dios.

. Imperio sobrenatural del Eterno Padre.

. Glorificación del Supremo Señor de loscielos y la tierra.

. Esplendores de Cristo triunfante

. Esperanza de gloria eterna por parte de losfieles.

ELENCUENTRO DEL REINO.

Para poseerlo - Jesús nos enseña- que debemos darlo todo.

Recordamos que el Reino de los cielos essemejante a un tesoro escondido, a una perla preciosa, el que lo encuentravende cuanto tiene y compra el tesoro o la perla.

Por lo que Jesús nos dice : el Reino de loscielos esta dentro de nosotros. Esaquí donde debemos buscarlo permanentemente.

Para nosotros es : Dios poseído y amado.

(II) - LOS VERDADEROS ADORADORES.

Adoradores en espíritu y en verdad.

Debemos adorarle con la inteligencia, connuestros corazón, con nuestra voluntad, con todo nuestro ser.

De acuerdo con nuestra naturaleza humana,sobre la que se edifica la vida espiritual.

El hombre cristiano no debe descuidar la práctica de las virtudes que lohacen bueno, de cultivar en él la justicia, la rectitud, la fortaleza, latemplanza.

No sólo con ceremonias exteriores sino con elreconocimiento total.

Elhombre cristiano debe cumplir siempre con sus deberes. No sólo no dejar lasprácticas piadosas sino también vivir la caridad y cumplir con la ley natural.Pues Dios quiere encontrar el orden que debe reinar en todas sus obras.

(III) - LA PIEDAD.

LaPiedad no consiste en unconjunto de prácticas o de oraciones o de devociones, sino en encauzar todo el hombre hacia Dios consu cuerpo, su alma y con todas sus cualidades y que todo aproveche para el fin:que es la Gloriade Dios.

Lafalsa piedad nos hace mucho mal, ya que nos inclina a gustos y a caprichos yno a servir al Señor como El desea ser servido y adorado.

Y hace estéril nuestro servicio y malogradeseos y sacrificios.

Laverdadera piedad se realiza en la verdad y entonces nos hace ser amables,cuidadosos de la felicidad de los demás, consoladores de los afligidos, suaveen las reprensiones y correcciones, ser más cordiales, más suaves.

Hace que la devoción sea atractiva.

Hace que veamos a Dios como Padre y que loamemos con espíritu filial.

Loserrores provienen de que no se juzga por razón sino por pasión.

Esta en nuestras ideas, juzgo desde mi puntode vista, mi placer y mi egoísmo, así la acción y la voluntad se vician.

Si mi ideas son falsas mis afectos y misacciones lo son también.

Frutosde la verdadera piedad.

La verdadera piedad hace los santos. Encauzaa todo el hombre a Dios.

Hace que busquemos con sinceridad de corazónel reino de Dios, para tener todo lo demás por añadidura.

(IV) - OBJETO DE ESTAS PÁGINAS.

El fin para el cual Dios nos creó es nuestra transformación en Jesucristo. Diostiene previsto para cada uno de los hombres un grado de gracia y de gloria,para que le alabe eternamente.

La VIDA DE CONSAGRACIÓN esbuscar servir a Dios en la verdadera piedad y luchar para conquistar el finpara que fuimos creados.

Esta entrega es la perfecta consagración aMaría según el espíritu de San Grignon de Montfort y la incorporación a Cristopara vivir la vida del Cuerpo Místico.

Desarrollaremos ante nuestra inteligencia loque el padre nos propone, dispondremos la voluntad y moveremos el corazón haciael centro de nuestra entrega que es Cristo Jesús, en el Corazón de la Virgen, dando unidad anuestra vida espiritual, centrada en una entrega total y abandono completo, quelos años y la gracia irán haciendo real y el amor verdadero.

Si lo vivimos plenamente es un programa devida y fuerza de santidad.

El deseo sincero de darnos totalmente a Jesúsen el estado en el cual nos encontramos, en el Corazón de la Virgen, para que elEspíritu Santo tome completa posesión y forme como en María, espiritualmente aJesús en nuestros corazones. Y se haga en nosotros la respuesta de María,"he aquí la esclava del Señor".

Esto nos hará cantar el Magníficat degratitud al Señor, y fieles a laGracia alcanzar lo que Dios ha querido para cada uno:  la santidad en el Cuerpo Místico de Cristo.

EL TESORO ESCONDIDO

(V) - LAPALABRA DE LAIGLESIA.

Debemos saber a dónde vamos, por dónde y quéqueremos y estar seguros. Y la única manera es la obediencia a la Iglesia. Ella nosdice cual es nuestro fin en la tierra y por el Evangelio y los Sacramentossegún las enseñanzas del Maestro y nos da los medios para realizarlo. Nacidosen su seno, vivimos de su espíritu y nos alimentamos de su Verdad.

El díade nuestro Bautismo fuimos sellados e incorporados. Tenemos la triplemisión de Cristo : Sacerdote, Rey y Profeta. Rey porque nos hace participar desu nobleza. Profeta para difundir su palabra, de Sacerdote, ya que la unión conEl nos capacita para ofrecer sacrificios.

Participamos de todos los beneficios que talincorporación nos concede con respecto al culto, a sus leyes a sus tesorosespirituales, sus sacramentos y sacramentales, indulgencias y la participaciónen la Comuniónde los Santos. La comunicación de nuestros méritos y oraciones y recibirlostambién de los demás.

Nuestraadopción como hijos.

Somos hechos hijos de Dios, nuevas criaturas,habitación del Espíritu Santo e hijos de María, acreedores a la herenciaeterna.

Nuestroorganismo sobrenatural.

Como en la vida natural nos dio el alma y lacapacidad para hacer actos humanos, nos dio la gracia, que nos capacita parahacer actos meritorios de vida eterna.

Como nos dio la razón para guiarnos, nos diola fe para que fuera luz encendida en el camino oscuro hacia El.

Como nos dio la voluntad que a fuerza dehacer actos nos hace alcanzar lo que nos proponemos, nos dio la esperanza paraque apoyados en ella siguiésemos nuestro camino hacia la Casa del Padre-

Como nos dio la inclinación a lasociabilidad, nos dio la caridad en el ámbito sobrenatural para que elevandoaquella fuéramos capaces de amarnos como hermanos.

Esto exige fortaleza y por eso nos dio esavirtud. Para que fuertes en medio de las dificultades de la vida llegáramos abuen fin.

Nos dio la Prudencia. y La Templanza . Para queviviendo en medio de los placeres de este mundo no nos dejemos llevar niilusionar, pues todo pasa. Y laJusticia para dar a cada uno lo suyo.

Nos da los dones del Espíritu Santo pararealizar en nosotros la santidad  y lagracia actual para realizar constantemente los actos que nos lleven a feliztérmino,

Eltesoro escondido.

Todo esto que es lo que Dios nos ha dado, laadopción, la incorporación, la gracia,, el organismo sobrenatural, lo llamamostesoro escondido. Porque muchas veces no reparamos en todo ello o no lo hacemoscomo debiéramos. Para ir descubriéndolo debemos estudiar en el libro de la vidaque es Jesucristo, modelo y verdadera luz de los hombres

Nuestraspromesas del Bautismo:

El voto que hacemos en el bautismo, el derenunciar a Satanás y el de ser de Jesucristo por siempre jamás, es elprincipal voto. Pero no lo cumplimos

Comousamos este tesoro.

Nos preguntaremos ahora que hemos hecho connuestro Bautismo. Fue un acontecimiento social...Los dones y las gracias quenos trajo han sido semilla infecunda....El plan de Dios sobre cada uno denosotros es muy hermoso pero solo lo leemos o lo oímos y no se hacerealidad...Llevamos una vida semimundana, acomodada a las circunstanciassociales... Huimos de la oración ...Nos buscamos a nosotros mismos...

Somos falsos devotos

Anteuna realidad.

El mundo ha perdido el espíritu cristiano yello se debe a nosotros. Nos hemos apartado del Evangelio y en vez de convertirel mundo hemos sido tragados por él.

Hablemos de nosotros que somos cristianos,que a veces solamente somos bautizados y luego nunca más practicamos, la graciano deja de actuar pero estamos llamados a realizar obras de bien teniendo labase de esta doctrina

Elproblema y su solución.

El problema de todos los cristianos es elmismo, debemos vivir de acuerdo a ladoctrina y nos encontramos con un mundo paganizado que nos plantea lascosas de distinto modo. Nuestra solución es vivir nuestro Bautismo y aquíreside todo, confiar en la misericordia del Señor.

(VI) - LAPALABRA DEL MAESTRO.

Jesús invitó a sus discípulos a bautizar :"id y bautizad a todas las gentes"." El que creyere y sebautizare  será salvo". ¿En qué sedebe creer? En su misión divina, en sus enseñanzas, en sus obras. Y bautizarse¿para qué? para ser incorporados a su vida y por ella a la de la Santísima Trinidad.

Cómoseguirle:

"El que quiera ser mi discípulo tome sucruz y sígame". Esto nos dice. Debemos estar siempre vigilantes:"velad y orad porque no sabéis ni el día ni la hora". Confiando en la Providencia pues somoshijos.

Mediosque debemos usar.

Para estar fuertes y resistir a todo debemoscomer y beber su Cuerpo y su Sangre. Conocer y practicar el Evangelio. Escuchary seguir las enseñanzas de laIglesia.

El amorque nos pide.

Nos pide todo. Es claro en sus palabras.Debemos reconocer su rostro en todos nuestros hermanos, servirlo a El en todos.Llegar al amor de los unos por los otros como El nos amó. Dar la vida pornuestros hermanos.

La vidaque debe llevar.

Su discípulo debe vivir en medio del mundocomo si no fuera del mundo. Desprendido de todas las cosas.

Sinceridady generosidad del Maestro.

El Señor ha sido claro al invitarnos aseguirlo. Nos ha dicho cuales son las condiciones que quiere en sus discípulosy como deben seguirlo e imitarlo. El no nos ha dicho que nos regala el Paraísosino que debemos "arrebatarlo a viva fuerza".

LA ENTREGA

(VII) - UNA ESTRELLA EN EL CAMINO.

Y para imitarlo a Jesús. Nosotros como El nosencontramos con María. El Padre quiso que como primera cosa, Jesús se entregaraa María para que en Ella se apropiara un cuerpo y viviese bajo la protección deSan José...

Cristo se entregó a María como hijo, y"en el misterio de laEncarnación nos ha merecido una gracia de enterorenunciamiento de nosotros mismos y de unión con Dios... y al entregarse comohijo a Ella para que fuese su Madre, quiso fuese la nuestra para que nosotroscomo El nos entregásemos a Ella.

Carácterde esta maternidad.

Esta es una maternidad real y para que laejerciera Dios concedió a María todo. Por eso es mediadora de todas lasgracias, omnipotencia suplicante.

Cristo nos ha hecho hijos adoptivos del Padree hijos adoptivos de su Madre.

El alma cristiana goza en decir a Dios Padrey en decirle a María Madre.

Hijos de Dios, niños de Dios,  hijos de María, niños de María.

Cómo larealizamos en nosotros.

Nos entregamos como Jesús, a María, siguiendosus paso, y nos ponemos bajo la protección de San José y les estamos sujetoscomo El.

Imitamos a la Iglesia, que tiene a Maríapor Madre y a San José como protector.

Abandonamos lo espiritual en manos de nuestraMadre, nuestra transformación en Cristo, por el Espíritu Santo, será obra deElla, y confiamos en San José que nos defiende y protege.

(VIII) - NUESTRO GRAN MEDIO.

Para hacer la voluntad de Dios y obtener elúnico fin: nuestra santificación por la transformación en Jesucristo, en elCorazón de nuestra Madre y bajo la protección de San José.

Launión con la Virgenes el medio.

NUESTROGRAN MEDIO.

Dios nos ha dado a María como Madre. Es Ellala que por su oración irá formando en nosotros a su Hijo, por la imitación desus virtudes y por el obrar interior de la gracia.

ElMolde.

Para hacer una escultura la forma más fáciles tener un buen molde, y material maleable. El molde de Dios es María, hechopor el Espíritu Santo. Cualquiera que se meta en él y se deje manejar, recibetodos los rasgos de Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre.

Comoentregarnos.

Ponemos nuestro corazón en el de Ella. ComoCristo entró en su seno, y nos entregamos a su amor para siempre, para sertransformados en Jesucristo, transformación que termina con la muerte.

El Corazón de María será nuestra tesoro. Ellada sus tesoros a quienes se le entregan ya que no se deja ganar en generosidad.El Reino de Dios está en el interior del hombre, en el corazón, y Dios nosquiere a nosotros mismos más que a las ofrendas que podamos darle. Dar elcorazón es darlo todo.

Semejanzade esta entrega.

Y mirando la Anunciación decimos.como María nuestro sí para que Jesús tome posesión de nuestro corazón y pormedio del Espíritu Santo, nuestro Maestro, emprendemos la tarea de formar aJesús en nuestras almas, bajo la protección de San José. Y el Padre nos cubrecon su sombra para que nada nos separe de su amor y lo que nacerá y sedesarrollará en nosotros será llamado hijo de Dios y realmente lo seremos, demanera que podemos decir que lo que somos a María se lo debemos pues sin Ellajamás lo tendríamos.

(IX) - NUESTRA CONSAGRACIÓN.

Renovadas las promesas de nuestro Bautismohacemos nuestra Consagración:

ANUESTRA MADRE.

El corazón.

El cuerpo en calidad de esclavo

El alma con sus potencias

El valor satisfactorio e impetratorio denuestras buenas acciones.

Las indulgencias que podamos lucrar.

Los méritos propios e intransferibles.

Los bienes, los amigos, los familiares, losbienhechores, vivos y difuntos, todos los que han tenido relación con nosotrospor pequeña que ella sea, los que no nos quieren o a quienes hemos hecho mal yaquellos que no nos son aceptos.

Nuestras faltas y pecados.

A SANJOSÉ.

Como a nuestro padre nutricio para crecer enedad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres.

(X) - ACLARACIONES A ESTA CONSAGRACIÓN.

Nuestraentrega es a Jesús por María.

Elcentro de nuestra entrega es el corazón. - el don de nosotros mismos.

            . para que sea semejante al de Jesús

            . para que El pueda pasar de nuevo ennosotros haciendo el bien por el mundo

Primero hacia nuestro interior luego comoconsecuencia de ello hacia los demás. "El bien es difusivo de simismo"

Virtudes que nos hace practicar.

Las tres virtudes teologales.

            -.haremos crecer día a día nuestra fe y viviremos en ella.

            -.viviendo en el deseo de nuestra transformación y de llegar a lo que Dios quierede nosotros,             practicaremos laesperanza.

            -.renovando nuestra entrega por amor a Dios y al prójimo, creceremos cada vez másen la             caridad.

"Nos hace dar sin reservas a Jesús yMaría todos nuestros pensamientos, palabras, acciones y sufrimientos y todoslos momentos de nuestra vida, de modo que ya velemos, ya durmamos, ora bebamosora comamos, bien realicemos las más grandes acciones, bien hagamos las máspequeñas, siempre podamos decir que lo que hacemos, aún cuando en ello nopensemos, es siempre de Jesús y de María, en virtud de nuestroofrecimiento"

Intencionescon que entregamos nuestro cuerpo y nuestra alma.

Aceptar lo que cada día nos ofrece. Sialguien se sintiera llamado a pedir algo extraordinario, debe conversarlo consu confesor.

Utilizar las mortificaciones y penitenciasrecomendadas por la Iglesiay según la guía de quien nos dirige.

Consagramos la castidad y pureza de nuestracarne para que sea pura, casta como nuestra Madre.

Aceptamos, con Cristo, lo que El sufrió en supasión: en su cuerpo, en su alma y en su honor. Todo cuanto nos ocurra encualquiera de esos ordenes.

Nuestrosbienes interiores y exteriores.

Le entregamos al Señor por medio de nuestraMadre, todos los bienes interiores y exteriores, para que los use comoinstrumentos de misericordia suya en medio de los hombres.

Le entregamos todo en el orden de lanaturaleza, de la gracia o de la gloria, sin pedir nada a cambio mas que elhonor de pertenecer a Jesucristo por María y en María.

Toda nuestra riqueza son los corazones deJesús y de María.

Damos todo momento a momento, paso a paso, enel correr de cada día-

La ofrenda que por la perfecta consagraciónhacemos a la Virgeny por ella a Dios de todas nuestras acciones, pasadas, presentes y futuras esla respuesta a lo que Jesús nos dice: "El que no renuncie a todo lo queposee, no puede ser mi discípulo".

Sufruto: la libertad.

En la esclavitud mariana, se encuentra lalibertad de sí mismo y de los demás por la donación que hace de sí propio, desu ser y de todas sus cosas a Dios nuestro Señor, en el corazón de NuestraMadre.

Me hago esclavo de quien obedezco:

            .el pecado para recibir la muerte.

            .la obediencia para recibir la justicia.

Ahora soy esclavo de Dios solo. Soy libre detodo. Me da igual salud que enfermedad,

felicidad que sufrimiento, descanso otormento, abundancia o privación, honor o desprecio. El todo de mi vida estámás alto. Dios tiene cuidado de mí.

Seamos verdaderamente de María, para sertotalmente de Dios.

EL FIN.

(XI) - Para la gloria de Dios.

El Señor nos creó para que fuésemos laalabanza de su gloria.. Nuestra entrega es un acto de religión profunda, por elcual el alma abismándose en su nada, rinde a Dios humilde homenaje de cuanto esy cuanto ha recibido.

Del corazón Purismo de María, donde lodepositamos, como en un incensario vivo, sube hasta Dios en reconocimiento desu dominio soberano.

Qué esdarle gloria.

El hombre como todas las criaturas, ha sidocreado para glorificar a Dios, tiene leyes que determinan su naturaleza yactividad como criatura racional y es así como ejecutando actos conforme a sunaturaleza responde al ideal que Dios formó al crearle.

El porqué

Como por nosotros mismos esa gloria querendiríamos sería tan imperfecta, vista nuestra debilidad y miseria, es que nosentregamos totalmente a María, nuestra Madre, para alcanzar el fin y el idealde nuestra Consagración.

Todoserá para su gloria.

"Todas las cosas son de El, y todas sonpor El y todas existen en El. A El sea la gloria por siempre jamás. Amen."

(XII) - NUESTRAS INTENCIONES.

Entendiendo nuestra Consagración, nuestravida se cambiará totalmente. Seremos verdaderos apóstoles de la oración quetodo lo transformaremos en nuestra unión con María en oro puro de impetraciónpor las necesidades de laIglesia y de las almas.

Por eso abandonamos nuestras propiasintenciones para perdernos en las de la Santísima Virgen.Ya que los deseos de Ella son los de Dios, ya que no pide, ni quiere, ni hacenada que sea contrario a la voluntad de Dios.

De esta manera estaremos seguros de quenuestras obras serán de Jesús en el Corazón de nuestra Madre. Y pasaremos porel mundo haciendo el bien.

SuConsecuencia

El alma que esto practica, deja de lado susintenciones para hacer suyos los deseos de los demás. Hace así la más profundaunión con sus hermanos.

El alma consagrada vive así con y como la Santísima VirgenMaría, a los pies de la Cruzdel Señor, en el Cenáculo , orando por la difusión del Evangelio y siendo unapóstol, para que el nombre de Jesús sea conocido y amado por todos.

Apostolado de oración y de inmolación en,como y con María. Que fecunda el apostolado de la doctrina y la predicación.

Comodeben ser  nuestros deseos de hacer elbien.

Ponemos todos nuestros deseos en el Corazónde María, renunciando a nuestras intenciones particulares. Y nuestro deseo dehacer el bien debe ser  tan inmenso comoel de nuestra Madre, que abarca el mundo entero.

Aquí en su Corazón, hacemos la intención deque cada latido del nuestro, sea una oración por la Iglesia, por el Papa, losObispos, los Sacerdotes, las Misiones, las Ordenes y Congregaciones religiosas,Institutos Seculares, Instituciones y fieles todos. Por los que tenemosobligación de rezar, por lo que no quieren rezar, por los que se encomiendan anuestras oraciones, por los que rezan por nosotros, por los que les hemosprometido rezar.

Aquí decimos: cuando alguien nos pide querecemos por alguna intención o nosotros prometemos nuestra oración, en esemismo momento lo ponemos en el Corazón de la Virgen, en donde estamos.

Unióncon los deseos del Padre Celestial.

De este modo colaboramos a que se hagarealidad el deseo de Dios de que todos los hombres se salven y lleguen alconocimiento de la verdad. Así todo nuestro día se transforma en un himno deglorificación al Padre. Tal vez en la inmolación obscura del deber cumplido, enmedio de un mundo corrompido, que nuestra unión con Jesús transformará en unalluvia de gracias sobre la tierra.

Razonesde esta inmolación.

Con más razón es necesaria nuestraconsagración y nuestra inmolación, pensando en el inmenso número de almas quese apartan de las enseñanzas de Dios y de la Iglesia, que viven una vida mediocre, lejos deDios y que no pueden llegar al conocimiento de la verdad.

Somos responsables de nuestra salvación y dela salvación de muchos, de los que están cerca y de los que están lejos. Unesfuerzo que estamos llamados a realizar, en el Corazón de nuestra Madre.

Frutoque produce.

Así sacrificamos todo lo que hacemos, lo quepodemos y lo que somos en favor de las almas, las que obtendrán gracias anosotros, la misericordia y el perdón de Dios.

Esto requiere generosidad absoluta, sinlímites de sacrificios, "que tengas un santo escrúpulo en dejar alguno sinofrecerlo, cuanto mayor repugnancia sientas, más gracias especialesmerecerá"

Y el fruto que produce es nuestra semejanzacon el Corazón de Jesús. Y la exaltación y alabanza de las perfeccionesdivinas.

Claro que todo es obra de Dios en el Corazónde nuestra Madre.

Su fin.

Dios nos pide que colaboremos dentro denuestras capacidades y talentos para que la vida de Cristo circule enabundancia en nuestras almas y en la de nuestros hermanos. Desear ser cada vezmás semejantes al Maestro e instrumentos de la misericordia del Padre, ,enmedio de los hombres.

Pedido.

Pedimos entonces vivir la vida litúrgica, serpiadosos y generosos. Católicos que abarcamos a todas las almas y nosinteresamos por todas las necesidades de la Iglesia.

(XIII) - ¿ Y JESUCRISTO?

Toda nuestra vida de Consagración y todo loque estamos diciendo es hablar de Jesucristo. Es buscar una sola cosa: imitarlo,para llegar a ser semejantes a El.

Pues nos damos a nuestra Madre para imitar aJesús. Suya nuestra vida, suya la gracia de nuestra alma, suyas nuestravirtudes que luchamos por poner en nosotros, suyo nuestro ideal, suyo todo. Loque somos y hacemos es de Jesucristo.

Nuestra Madre nada puede darnos que no sea deEl, porque todo lo que Ella tiene es de Jesús o lo ha recibido para Jesús en sufunción de Madre.

Launión con María nos lleva más a Jesús.

La unión con María nos hace vivir la vida deJesús y participar de sus sentimientos. Es la imitación de Jesucristo por mediode su cruz en todos los caminos.

El que vive habitualmente bajo la dependenciade María, sin salir de ella, habla con Jesús, va a El con toda libertad yespontaneidad, sin pensar que va por María, pero ante la reflexión descubre queha sido María la que lo ha introducido en la intimidad del Salvador,previniendo sus faltas y desaciertos.

Confianzade esta entrega.

María en un camino de luz para ir a Jesús.Como Jesús es el camino para ir al Padre.

Es la sede de la Sabiduría y la enseña.

Es fuente de Vida porque es Madre.

Es corredentora colaboradora de esa mismaredención.

Dispensadora de la redención a través de lossiglos.

Estecamino ha sido abierto por el mismo Jesucristo, la sabiduría encarnada,nuestra única cabeza y nosotros sus miembros, pasando por él no nos perderemos.

Caminofácil:por la plenitud de la gracia y la unión con el Espíritu Santo que le llena, sincansancios ni             retrocesos.

Caminocorto:que en poco tiempo nos lleva a Jesucristo.

Caminoperfecto:sin la menor inmundicia del pecado.

Caminoseguro:  nos conduce rectamente, sin desviaciones, aJesucristo y a la vida eterna.

Fortificanuestras devociones.

La devoción a María es una ayuda inapreciablepara amar más a Jesucristo, comprenderlo mejor y servirlo fielmente.

Que nuestras devociones sean serias,católicas, verdaderas, sencillas y profundas.

Por el amor a nuestra Madre, por esa devociónfilial, desarrollaremos mejor nuestras devociones particulares y nuestrasfiestas. LaSantísima Trinidad. El Espíritu Santo, el Sagrado Corazón deJesús, el Inmaculado Corazón de María, San José, ...etc.

Pedido:

Jesús: que en mi amor a María te encuentrecomo todos los que a través de Ella te encontraron, te amaron y te siguieron yse transformaron en Vos.

HACIA LAPOSESIÓN Y DESARROLLO

DE LA VIDAVERDADERA.

(XIV) - NUESTRO CAMINO.

Hacemos nuestra consagración a María , asemejanza de Jesús, bajo la protección de San José y emprendemos nuestro caminoque es hacia la verdadera vida que no es otra que la unión con Dios Padre, Hijoy Espíritu Santo, en medio de laIglesia y del mundo y en contacto con el prójimo pararealizar así nuestro ideal de santidad.

Al entregarnos comienza nuestra tarea másardua, pues debemos poner todo de nuestra parte para que de nuestra ampliacolaboración y de la impetración de nuestra Madre vaya apareciendo poco a pocoen nosotros la imagen del Maestro.

Dios quiere que enseñemos, bauticemos,prediquemos, oremos sin descanso...

Paraque emprenderlo.

Con nuestra entrega, buscamos primero: darnostodos al servicio del Señor para adorarlo y glorificarlo, y convertir estapiedad en activa realidad con nuestra obras, pues son los actos continuos yrepetidos los que hacen la práctica de la virtud.

Manifestar nuestra entrega no solo conpalabras sino y sobre todo con obras.

Nuestroprimer paso y nuestra ubicación.

Nuestro primer paso, en la imitación delMaestro, será tomar nuestra cruz de cada día para poder ser sus discípulos,seguirle por la puerta estrecha que conduce a la vida eterna, en la fe, en laconfianza y en el abandono, mirando las cosas desde la óptica que las mira elSeñor y que nos enseña a mirarlas.

CONRESPECTO AL PADRE.

Buscando siempre su gloria, como Cristo, paralo cual hacemos intención, de una vez para siempre de no hacer nada que no seaen el Corazón de la Virgen,bajo la protección de San José, por amor y para mayor gloria de Dios, pornuestra unión con Jesús.

Voluntadmanifestada.

La voluntad del Padre se manifiesta en elcumplimiento de los mandamientos, de los preceptos y leyes de la Iglesia, en la obedienciaa los superiores legítimos, en la vivencia de los consejos evangélicos, en lasinspiraciones del Espíritu Santo y en el cumplimiento de las obligaciones delpropio estado.

Voluntadmanifestada por las circunstancias.

Ver la voluntad de Dios en todas las circunstanciasde nuestra vida, alegres o tristes, en salud o enfermedad, en los tratos con elprójimo, en todo lo que nos sobrevenga, aún en las inclemencias del clima.Aceptándonos como somos,, aceptando con corazón humillado nuestras faltas ydefectos, muriendo a nuestro yo "hasta muerte de cruz" en imitaciónal Señor.

CONRESPECTO AL MISMO CRISTO.

Viviendoen El.

Teniendo en nuestros corazones sus mismossentimientos.

No siendo nosotros los que vivamos sinoCristo en nosotros.

Gloriarnos en El y en El crucificado.Crucificando nuestros vicios y concupiscencias y nuestro yo.

Estando nosotros crucificados para el mundocomo el mundo para nosotros.

Estando nuestra vida escondida con Cristo enDios.

Porquesin El nada podemos.

Unidos a El como el "sarmiento a la vid","siendo una sola cosa con El".

Lo necesitamos como el aire que respiramos,como cada latido de nuestro corazón para vivir en gracia y hacer el bien..

Comoportarnos.

Con pureza.

Conociendo la doctrina

Con mansedumbre, paciencia y humildad.

Siendo templos del Espíritu Santo

Con palabras de verdad y sinceridad

Con fortaleza, apoyados en Dios.

Con justicia

En quegloriarnos.

Nos gloriamos y sentimos alegría en nuestrasflaquezas.

En las enfermedades

En las angustias

En las persecuciones

En nuestras faltas de entendimiento

Incapacidades

Imprudencias

Tentaciones.

Por amor de Cristo, sabiendo que la pacienciaperfecciona la obra, para que brille la gracia de Dios en nosotros y cuando nossintamos más débiles, más fuertes seamos, no nosotros sino su gracia ennosotros". Como dice San Pablo.

CON ELESPÍRITU SANTO.

Vivir en una entrega total a El y a susinspiraciones.

Querer lo que El quiera, renunciando a todopensamiento, deseo u obra nuestra.

Dejarnos guiar completamente por El. Como unpizarrón en el cual no hay nada escrito, para que El, como Maestro interior,escriba la página de nuestra vida.

Dejándolo que gima dentro nuestro con"gemidos inenarrables",

Siendo su templo donde El habita.

Madurando en nosotros su presencia y sugracia en :

la caridad, la fe, la alegría, la paciencia,la longanimidad, la dulzura, la bondad, la benevolencia, la fidelidad, laesperanza, la modestia, la continencia, la castidad.

Así todo nuestro ser se irá transformando, enel Corazón de nuestra Madre, en la imagen de Jesús y por el mismo Espíritu sevolverá cada vez más y más resplandeciente.

CON LA IGLESIA Y CON ELPRÓJIMO.

Nuestra vida se desarrolla en medio del mundoy de la Iglesia.

Dios nos ha dado a cada uno una vocación, nosha sembrado en un lugar, nos ha dado un carisma.

Ese talento que nos dio debemosdesarrollarlo, esta es nuestra primera obligación.

En el sitio en donde estamos debemos serinstrumentos de la misericordia del Padre derramando el bien a nuestroalrededor.

Vivirla vida de la Iglesia.

Nuestra vida se desarrolla a ejemplos delMaestro, en la Iglesia,con la Iglesiay por la Iglesiay en medio del mundo.

Por eso la amamos, nos duelen sus dolores ynos alegran sus alegrías.

Amamos "al dulce Cristo en la Tierra" nuestro Papa.

Reverenciamos y amamos a nuestro Obispos ysacerdotes.

Misioneros, religiosos, religiosas,Instituciones todas, Movimientos... etc.

Pedimos al Señor constantemente un espíritucatólico y misionero abierto a todas las manifestaciones de la verdad y delamor. Verdad que es El y que deseamos verla triunfante.

Amamos la vida litúrgica y vivimos"nuestro sol de cada día" que es la Santa Misa. De maneraque Cristo nos transforme en El, y seamos otros cristos que se sacrifican porsus hermanos.

Alservicio del prójimo.

Nuestra vida se irá consumiendo al serviciodel prójimo.

Y todo lo haremos por Cristo, viéndolomultiplicado en todos, estando continuamente en su presencia y haciendo que Elpor nosotros pueda pasar haciendo el bien.

Le daremos de comer en el hambriento.

Le vestiremos en el desnudo.

Le daremos de beber en el sediento.

Nos alegraremos con El en los que estánalegres

Lloraremos con El en los que están tristes.

Lo visitaremos en los enfermos

En todos lo veremos y lo serviremos. Con laprudencia que nace de la caridad.

Comotratarlo

Le demostraremos que lo amamos porque el quelo ama guarda sus mandamiento y el nos ha mandado amarnos los unos a los otroscomo El nos ha amado.

Seremos sufridos.

No seremos envidiosos.

No nos irritaremos

No pensaremos mal

No juzgaremos

Nos alegraremos en la justicia

Nos complaceremos en la verdad.

Todo lo creeremos

Todo lo esperaremos.

Todo lo soportaremos

Los hombres glorificarán al Padre que esta enlos cielos porque verán nuestras obras buenas. Fruto de la oración de María,porque gracias a Ella creceremos en Jesucristo para la gloria de Dios.

Todo lo hará el Divino Corazón de Jesucristoen el Corazón de nuestra Madre.

EN LA VIDA DECONSAGRACIÓN.

(XV) - EN LA VIDADE CONSAGRACIÓN.

Llamamos a nuestra posición espiritual:"VIDA DE CONSAGRACIÓN".

Porque este ideal hay que hacerlo carne.Vivir entregado a Dios Nuestro Señor por medio de la consagración que hacemos anuestra Madre.

Consagrar significa que la cosa o personapasa del estado vulgar a la especial posesión de Dios.

Cuando nos consagramos a la Virgen significa que latomamos como medianera, intercesora con Dios.

"La consagración es el acto más grandede la religión cristiana. Se la encuentra esencialmente en el misterio de la Encarnación yRedención, que fueron esencialmente la consagración del Corazón Divino de Jesúsal Padre Celestial.

La Iglesia nos lo recuerda,cuando el acto esencial del sacrificio de la misa, renovación del sacrificiodel Calvario, el acto más grande que puede celebrarse en el mundo, lo llamaconsagración

El acto fundamental de la vida del cristiano,su bautismo, es también una consagración, por la cual se une al divino y primerconsagrado: Cristo Jesús".

Dóndevivirla.

El Maestro se ha cruzado en nuestra vida ynos ha llamado a vivir este santo entregamiento en el amor, de cuanto somos yposeemos.

Como dice San Pablo: "Cristo murió paraque los que viven no vivan ya para sí sino para Aquel que murió y resucitó porellos". Es decir que ya no debemos vivir para nosotros sino para Jesús, enel Corazón de nuestra Madre.

Que esestar consagrado.

Consagrado es aquel que se ha dadoenteramente a algo o vive totalmente para eso.

Para nosotros es Cristo, la unión con El., elmotivo más profundo de nuestras obras. Por El vivimos y obramos de continuo,pero no por fines humanos, sino por el Señor que nos vivifica.

Cuando ponemos la inteligencia, la voluntad,las pasiones y las fuerzas del cuerpo en un fin, nada en el mundo es másfuerte, y cuando a esto se une el poder del mismo Dios, el poder de la oracióny la eficacia de la acción no tienen límite.

Disposicióninterior.

Debe haber una disposición habitual ennuestra alma, procurando hacer realidad de nuestra parte las palabras de la Consagración.

Si amamos nuestro ideal, con pasión, sidirigimos nuestros pensamientos y trabajos a vivirlo, daremos entonces losfrutos que el Señor espera.

(XVI) - NUESTRO IDEAL.

IDEALDE CONSAGRACIÓN Y DE TRANSFORMACIÓN.

Ideal de transformación en Jesucristo, poruna unión más íntima con El y por la imitación de sus virtudes, en el Corazónde nuestra Madre, para la gloria del Padre y alcanzar así la santidad, gracia ygloria que Dios ha previsto para cada uno de nosotros desde toda la eternidad.

De consagración a Dios en nuestro prójimo,para ser instrumentos de las misericordias del Padre, en medio de los hombres,y se pueda decir de nosotros el mismo elogio de Jesús: "Pasó haciendo elbien".

Forjamos un ideal grande, pero loalcanzaremos principalmente a base de cosas pequeñas, de sacrificios ocultos ydesconocidos. Nuestro paso no será apurado, pero si constante. En la obedienciay la paz.

Normasegura para lograrlo.

La obediencia.  Conformidad con la voluntad de Dios, en todo.

Por la obediencia en todo y sin dilación, aDios, a María, a los Superiores, imitaremos a Jesús que se hizo obediente hastala muerte y muerte de cruz.

Consecuencia maravillosa de la obediencia deCristo: nuestra Redención. Consecuencia de nuestra obediencia: nuestratransformación en Cristo y la redención de nuestros hermanos a la quecontribuiremos.

Personalidad.

En este ideal de Consagración no renunciamosa nuestra personalidad, sino que queremos hallar la plenitud de ella, pues nose trata de anular nuestro yo sino de perfeccionarlo.

Así como el que vive consagrado a un idealfalso, lo hace satisfaciendo su propio yo y terminando en él. Nosotros, en elCorazón de nuestra Madre, satisfacemos nuestro yo encauzándolo a Cristo paraterminar en El y encontrar la plenitud, y siendo todo de Cristo, ser en Eltodos de Dios.

Porque Dios al crearnos nos dotó a cada unoen particular de dones, talentos y privilegios especiales, cada alma tiene subelleza natural, particular: una brilla por su inteligencia, otra se distinguepor la firmeza de su voluntad, otra llama la atención por su mucha caridad,otra por su laboriosidad, por su fe, por su generosidad, y así podríamos ircitando mucho más.

Dios por su acción santificadora respeta sucreación y añade el brillo divino que lo eleva y transfigura.

Fecundidadde este ideal.

Este ideal tiene que llevarnos a ser másfecundos en nuestro apostolado, más dispuestos a hacer el bien, a cumplir conlos deberes de nuestro estado, lograr el desarrollo pleno de nuestros talentosy usar de los dones que Dios nos confió, donde su Providencia nos quieracolocar.

La Consagración debe invadir toda lavida, sino no se realiza.

Québuscamos.

Que Jesús sacié en nosotros su sed de amor.Que en medio del mundo reparemos por los que no lo aman.

Vivir siendo todos de Jesús en el Corazón deMaría y bajo la protección de San José, para que el Padre sea glorificado y elEspíritu Santo haga su obra en nosotros.

Por lo tanto buscaremos morir a nosotrosmismos cada instante para ser todos de Dios en el Corazón de nuestra Madre.

ESPÍRITU DE ESTA ENTREGA Y

DE ESTA CONSAGRACIÓN.

(XVII) - Mi gran familia.

El espíritu de familia invade y llena nuestravida de total entrega.

Nuestra vida espiritual se desarrolla en laorganización de una gran familia:tenemos un Padre, una Madre, un Maestro interior, un Hermano Mayor, somos todoshermanos miembros de un Cuerpo del cual Cristo es la Cabeza.

La leyes el amor.Amarnos los unos a los otros como El nos amó. Pues el que ama procede de Dios.

Si nos amamos unos a otros Dios habita entrenosotros.

Este es el espíritu de nuestra consagración:vivir la confianza filial, encendida por amor y que nos hace sentirnosverdadera y realmente hijos y hermanos, miembros de la familia de Dios, de esagran familia, de la cual participamos ya aquí en la tierra, pero que poseeremoseternamente en el cielo.

Yo pertenezco a la familia de Dios.

(XVIII) - CÓMO VIVIR ESTE ESPÍRITU DE FAMILIA.

Filialentrega.

Nuestra vida debe ser una entrega. Entrega alPadre, buscando su gloria y el cumplimiento de su santa voluntad; entrega aJesús viviendo de su gracia y transformándose en El; entrega al Espíritu Santo,estando llenos de El, como lo estaba Jesús, poniéndonos bajo sus enseñanzas ysus luces; entrega a María, pidiéndole forme en unión con el Espíritu Santo aJesús en nuestro corazón; entrega a la Iglesia, representante de Dios en la tierra, dándolenuestras fuerzas y nuestro tiempo para la extensión de su reinado; entrega alprójimo amándolo como a nosotros mismo y por amor a Dios, bajo la protección deSan José, a ejemplo de Jesús, que por amor se entregó, no guardando nada parasí.

Segúnel Evangelio.

Viviendo el Evangelio, olvidados de nosotrosmismos, muriendo poco a poco a nosotros, nos transformaremos en instrumentosútiles en las manos de Dios.

Nuestromejor propósito.

El examen particular, es un medio, el másapropiado para la implantación de una costumbre buena y el desarraigo de unacostumbre mala. Nos inducirá a la repetición de los mismos actos y da laoportunidad también de tener ante nuestra vista la utilidad del propósito: esteestado de entrega y abandono.

En lapequeñez.

De este entregamiento filial brota lasencillez y el espíritu de pequeñez. Jesús ha dicho que si no nos hiciéramoscomo niños no entraremos en el reino de los cielos. La sencillez nos haceprudentes, invencibles.

La sencillez es fruto de la unidad ysimplicidad de nuestra vida: unidad de principios, de ideales, de aspiraciones,de esfuerzos orientados a un fin único: la gloria de Dios y nuestratransformación en Jesucristo.

Nuestra mejor posición evangélica yespiritual será lograr la sencillez del niño en el Corazón de nuestra Madre,para lograr ese reino que no es otro que nuestra transformación en Jesucristo yla habitación de la Trinidaden nosotros. Convencidos que sin la gracia de Cristo nada podemos hacer.

Elmodelo.

Jesús hecho niño en el pesebre de Belén.Entregado a María, bajo la protección de San José. Un niño recién nacido quetodo lo necesita del otro. Y crecer en edad, en conocimiento de las cosas delespíritu; y abundancia de gracia para lograr el grado de gloria que el Señor hadispuesto para cada uno.

En lapaz.

La paz es el fruto sabroso de nuestraentrega. Fieles a Dios todo lo abandonamos en El. El olvido total de nosotrosmismos para que en el Corazón de nuestra Madre pueda ser posible la obra delEspíritu Santo

Si algo perturba la paz de nuestra alma, hayque suspenderlo, hasta consultar que debemos hacer, ya que la paz es la campanaanunciadora de la buena senda y la intranquilidad, señal de un camino desviado.

Para lograr la paz, siempre debemos ocuparnuestro lugar, señalado sin equivocación en el deber de estado conforme a laobediencia, profesión, empleo, cargo y situación de vida. Que la paz sea laguardiana de nuestras inteligencias y de nuestros corazones en Cristo Jesús.

(XIX) - NUESTRAS FIESTAS.

El porqué de nuestras fiestas.

En ellas renovamos nuestro fervor y nuestroconocimiento, avivamos nuestra fe en el misterio que celebramos, profundizamosel sentido de nuestra Consagración y crecemos en el amor de Jesús y de María.

Nos proporcionan gozo, alegría, aliento. Loque recordamos y meditamos nos da las gracias como si eso mismo estuvieraocurriendo.

Son oasis espirituales que necesitamos, en ladifícil marcha de la conquista de nosotros mismos y del escalamiento de la vidainterior.

Las grandes fiestas de la Iglesia.

SagradoCorazón de Jesús.

Entregados a Jesucristo queremos hacernuestro corazón semejante al suyo.

Fiesta que lleva la recordación del CorazónEucarístico, que nos muestra el Corazón vivo y palpitante que recibimos en la Comunión y que cada díapodemos recibirlo en nuestro interior y sentirlo palpitar  junto al nuestro, mientras nos transmite sussentimiento y nos hace arder en el fuego del Amor para darlo a los demás yhacerlo carne en nuestra vida.

SantísimaTrinidad:

Esta es la aspiración total de nuestra vida,Dios poseído y amado por toda la eternidad. Somos templos vivos y sagrarios de la Santísima Trinidadpor nuestra unión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, por la gracia quenos da Cristo, en este camino, en el Corazón de nuestra Madre.

Pentecostés: Esta fiesta es elhogar que mantiene encendido en el fervor año tras año nuestros pechos. Esnuestra gran fiesta. Comenzamos por prepararnos con la Novena. Es la realidadde la presencia del Espíritu Santo entre nosotros. Para que así como formó aJesús en el seno de María, vaya formando en nosotros, en el Corazón de Ella,nuestro corazón semejante al de Jesús.

ElCorazón Purismo de María.

Este corazón constituye nuestro tesoro endonde hemos depositado el nuestro, todos nuestros bienes y esperanzas, todos nuestrosdeseos, es nuestro molde.

Fiesta que preparamos desde el 15 de agosto,día que nuestra Madre configurada perfectamente con su Hijo, por suResurrección y Asunción gloriosa es llevada junto a la Trinidad para ser"omnipotencia suplicante". María es la Mediadora de todas lasgracias.

Día de la Anunciación. 25 demarzo.

Nuestra entrega nace a imitación de estemisterio. . Día de la donación total del Verbo a María, para ser Jesús. Comonosotros nos entregamos a María para que Ella nos haga con el Espíritu Santosemejantes a Jesús.

Fiestade San José.

Día de honrar a nuestro protector  Padre nutricio en su misión de paternidadsobre nosotros. Para que nos cuide como cuidó a Jesús y a María.

Losmeses del Corazón de Jesús, de María y de San José.

En estos tiempos aprendemos a conocer, amar eimitar más y mejor a Jesús,. María y José. Su amores, sus ejemplos y virtudes,de una manera más íntima.

Lostiempos litúrgicos.

Vivimos el espíritu de la Iglesia, que nos preparaen cada momento a recibir mejor gracia de unión, penitencia y glorificación enlas grandes solemnidades.

Las fiestas íntimas.

Hay fiestas que son muy nuestras, que hanmarcado una etapa singular en nuestro camino espiritual. Que nos llegan de gozoy de íntima alegría.

El díade nuestro bautismo.

Es el día que se aplicó a nosotros la Redención. Jesúsnos incorporó a su Cuerpo Místico., comenzamos a gozar de todos los privilegiospor ser hijos de Dios, nos da un Padre, nos hace templos del Espíritu Santo,nos hace hijos de María y hermanos suyos.

El díade nuestra Primera Comunión:

El primer día que Jesús se nos diototalmente. Que su Corazón latió junto al nuestro. Que nos elegía para imitarley vivir su vida.

El díade nuestra Consagración.

Es nuestra Anunciación. El día en quedecidimos con la gracia de Dios vivir en plenitud nuestro Bautismo, caminoseguro hacia la eternidad si somos fieles. Que cada año nos encuentre másdispuestos a ser más de Jesús en el Corazón de nuestra Madre.

(XX) - UN SOLO CORAZÓN Y UNA SOLA ALMA.

Todos unidos en su Corazón, como losApóstoles y Discípulos junto a Ella, queremos seguir este camino. Este es elCenáculo de María. Así como Cristo vino por Ella  queremos que la caridad venga a nuestrocorazón por Ella. Como nos entregamos a Ella para que nos de a Cristo, tambiénpara que nos de la caridad. Caridad de hermanos entre nosotros.

Tenemos un solo corazón, el de nuestra Madre,donde hemos puesto el nuestro, para hacer allí común todas las cosas; un mismoespíritu que debe animar todos nuestros actos; el de la Consagración.

Que cada uno con humildad, mire comosuperiores a los otros, mirando todos, no a su propio interés sino al queredunde en bien de todos..

Nuestrofin.

Totalmente espiritual. Pasar por este mundohaciendo el bien, viviendo en medio de él, pero no siendo de él.

Haciendo de nuestro hogar, trabajo,apostolado a semejanza del Hogar de Nazaret.

Deseos.

Tener en nuestro corazón los mismossentimientos unos con otros. según Jesucristo

PARA QUE TE DECIDAS.

Decidirnos a una entrega total a Cristo. Eneste camino que abrió laSabiduría Encarnada: Jesucristo.

En el interior de cada uno, en la voluntad,ha de nacer la decisión de dar este paso, si es este nuestro ideal, Entoncesbendeciremos toda la vida al Señor que nos ha hecho conocer esta espiritualidady que si somos fieles a la entrega, cantaremos perpetuamente el Margníficat conhumildad y alegría pues hemos encontrado el modo de ser de Dios totalmente e irtransformándonos en Jesucristo.

Así tenemos que querer nosotros encontrar alMaestro en nuestras vidas: con María, encerrados en su corazón, como estuvo Ellos nueve meses que pasó en su seno.; con María, como en las bodas de Caná,cuando tengamos que hacer el bien, con María, en las horas de dolor junto a la Cruz, para poder progresar ensu intimidad, siempre bajo la protección de San José.

Cuando hayamos llegado por María y José algrado de imitación que Dios quiso para cada uno de nosotros, cuando seamoshechos ya imagen y semejanza de Cristo, y se acerque el fin, como llega para lafruta madura el tiempo de desprenderse del árbol que le dio vida, y cuandoestos ojos se cierren un día a las miserias y a las alegrías de esta vida ynuestra alma rompa las ataduras de este cuerpo, cuando por la misericordia deDios, nos encontremos con el que siempre nos tuvimos que contentar con ver bajolos velos de la hostia, cuando nos encontremos también junto a Ella y a José,entonces comenzará la vida de nuestra gloria que nunca pasa.

CONCLUSIÓN.

Y esto es una esperanza cierta. El hijo queel Padre cubrió con su sombra y el Espíritu Santo santificó, en el Corazón de la Madre, ha llegado al reinodeseado.

     VIDA DE CONSAGRACIÓN.

I. EL REINO DE LOSCIELOS.

II. LOS VERDADEROSADORADORES.

III. LA PIEDAD.

IV. OBJETO DE ESTASPÁGINAS.

     EL TESORO ESCONDIDO.

V. LA PALABRA DE LA IGLESIA.

VI. LA PALABRA DEL MAESTRO.

     LA ENTREGA.

VII. UNA ESTRELLA ENEL CAMINO.

VIII. NUESTRO GRANMEDIO.

IX. NUESTRA CONSAGRACIÓN.

X. ACLARACIONES AESTA CONSAGRACIÓN.

     EL FIN.

XI. PARA LA GLORIA DE DIOS.

XII. NUESTRASINTENCIONES.

XIII. ¿ YJESUCRISTO?.

     HACIA LA POSESIÓN Y DESARROLLODE LA VIDA VERDADERA.

XIV. NUESTRO CAMINO.

     EN LA VIDA DE CONSAGRACIÓN.

XV. EN LA VIDA DE CONSAGRACIÓN.

XVI. NUESTRO IDEAL.

     ESPÍRITU DE ESTA ENTREGA Y DE ESTACONSAGRACIÓN.

XVII. MI GRANFAMILIA.

XVIII. CÓMO VIVIRESTE ESPÍRITU DE FAMILIA.

XIX. NUESTRASFIESTAS.

                     XX - UN SOLO CORAZÓNY UNA SOLA ALMA.

     PARA QUE TE DECIDAS.

     CONCLUSIÓN.


 
 
 
 

INVITACIÓN:                                                    

Si éste "nuestro ideal", que en apretada síntesis te ofrecemos, puede ser tuyo, te invitamos a compartirlo.

Su sede:
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